En medio de esta pandemia, tenemos que escuchar a Jesucristo en las necesidades del prójimo, para poder salir de toda crisis, exhortó el arzobispo metropolitano de León, Alfonso Cortés Contreras.
“Nuestro pecado personal y comunitario está en no escuchar a Dios que nos habla y somos indiferentes, es tener el corazón cerrado, no escuchar a Dios en el prójimo”, enfatizó en la misa dominical en Catedral.
En su homilía, dijo que “nos cuesta en este tiempo de pandemia que estemos separados, en no poder ver a quienes queremos, a la familia y amigos, a nuestros seres queridos”, indicó.
El Pastor Católico, precisó que también, hay experiencias de encuentros que le quitan la dignidad al ser humano, hay encuentros violentos, para deshacernos unos a otros, para ofender, para disminuir la dignidad de la persona humana, que más bien son desencuentros.
Este tiempo de pandemia nos pone en crisis y surge la pregunta a todos cuál es el sentido de mi vida solo o con los demás, dijo a los fieles.
A nivel espiritual si no hay un encuentro con Jesucristo, con su palabra, con sus sacramentos, con Jesucristo en el prójimo, nuestro cristianismo es solo teoría, no produce frutos, es solo una pintura por encima, superficialidad, resaltó el arzobispo.
Cuando un católico, un obispo, un sacerdote, no tiene el corazón dispuesto para decir a Jesucristo aquí estoy, háblame dime qué quieres de mi vida, lo demás es puro cuento, indicó.
Un ejemplo, que puede ser radical en la vida cristiana, precisó. es que un seminarista pide ser sacerdote y el obispo lo ordena, pero puede ser que nunca haya decidido en su corazón seguir a Jesucristo y es el fracaso más grande que hay, vivir una vida vacía, un profesionista de los ritos.
Otro ejemplo, es un matrimonio por la iglesia, pero nunca viven como cristianos, queda solo en un rito de costumbre.
También, las ideologías que gritan que son dueñas de su cuerpo y pueden hacer de su cuerpo lo que se les antoje, es teoría falsa, menos son dueñas de la criatura que tienen en su seno, enfatizó.




