En tiempos de pandemia, conseguir oxígeno medicinal es un reto y un calvario para las personas con familiares enfermos. Desde la madrugada se forman larguísimas filas que abarcan la avenida del Curtidor, donde se encuentra el centro de abastecimiento.
Algunas personas llegaron a las 3:00 de la madrugada a las puertas del negocio, cargando sus tanques de oxígeno. Son originarias del municipio de San Francisco del Rincón, y tuvieron que trasladarse de una localidad a otra con el fin de conseguir el medicamento. Entre el viaje y la espera, persiste la esperanza.
Mientras la fila de personas sosteniendo tanques de oxígeno se va haciendo más y más larga, algunos se cubren con cobijas y toman café que compraron en algún local cercano. Uno de ellos es Miguel Segoviano, originario del rancho San Ángel, en San Francisco del Rincón. Tiene un tanque de 9 ½.
“No puedo creer que haya gente que todavía no cree en el coronavirus. Claro que la enfermedad existe y es muy grave. Algunos de mis familiares ya murieron, como dos primos hermanos. Tenemos que ver la forma de salir adelante”, dice, mientras espera en la larga fila.
Algunas personas se valen de sus vehículos para trasladar los tanques de oxígeno, pero otros, que no tienen coches o en el peor de los casos, no pueden pagar transporte, deben moverse en bicicletas o hacer “coperacha” entre varios amigos para conseguir un taxi o un Uber.
Los precios varían, pero llenar un tanque puede costar hasta 850 pesos, lo que para muchas familias es un verdadero reto y un gasto más que considerable. Jazmín Gómez es una de las muchas personas que comprende la situación. Cubriéndose con una cobija rosa, tiene esperando desde las 5:00 de la mañana para surtir de oxígeno medicinal a sus familiares.
“El tanque pesa muchísimo, pero todo sea por mi familia. Hay ocasiones en que el oxígeno no dura nada, porque los familiares llegan a estar muy enfermos. Ojalá que nadie pase por esto” advierte.
Juanita Estrada es otra de las personas en los últimos lugares de la fila. Son las diez de la mañana y ha aguardado desde las 5:00. Tras un suspiro, relata: “Yo no sé nada de esto. Ni cómo cargar oxígeno, ni nada. Mi papá está enfermo y apenas le empezaron los síntomas. El oxígeno se lo pidió el doctor. Fuimos a San Francisco del Rincón pero allá ya no hay. Es muy desesperante cuando no avanza la fila”.
Por lo pronto, la pandemia y la necesidad de oxígeno, continúan.




