Familiares de Luis Carlos de 35 años, el hombre fallecido a consecuencia de la golpiza propinada por uno, o como ellos dicen, por un grupo de elementos de Policía Municipal en la colonia San Javier, piden con la voz entrecortada apoyo de las autoridades municipales para que cubran con los gastos de su entierro.
Su madre de nombre Francisca, su padre José Claudio y sus 6 hermanos, piden justicia y castigo por la muerte de este hombre, que fue brutalmente golpeado mientras iba esposado a bordo de una patrulla.
La señora Francisca mencionó que ellos fueron informados de la muerte de su hijo alrededor de las 7:00 de la mañana de este martes, primero por una llamada telefónica de sus hijas, más tarde por un agente del Ministerio Público en su casa.
Con lágrimas en los ojos y entrevistados en su propia casa ubicada en la calle Zuazua, reclaman justicia y castigo en contra del único policía señalado como responsable de este ataque, aunque ellos mencionan que fueron varios elementos involucrados, pero no lograron identificarlos al ir cubiertos del rostro.
La madre de Luis ahora fallecido, dijo que el policía Luis Armando también debe de tener familia, por lo que no le desea el mal, pero enfatizó que la justicia determinara su castigo y mencionó que además hay una justicia divina que se hará cargo de cobrarle a él y a todos los involucrados en la golpiza y muerte de su hijo.
Luego de que Luis fue detenido por una supuesta falta administrativa y golpeado arriba de la patrulla, al parecer con un retráctil mientras iba esposado, lo inconcebible, lo condenable para su familia, fue la manera en que lo sometieron y lesionaron.
Una de sus hermanas de nombre Ana María repetía una y otra vez junto con sus sobrinas “…lo mataron salvaje, cobardemente porque lo tenían esposado y él no se podía defender, son unos cobardes», decía, «…que paguen todos los gastos y ni con eso van a pagar lo que le pasó a mi hermano”.
Mientras tanto su madre, inconsolable, narraba la tristeza de saber que el menor de sus siete hijos ya no estaría con ella, que a pesar de que no tenía un trabajo fijo, pues hacía pulseras y aretes con sus propias manos, trataba de contribuir con su familia y ayudarla.
Las personas del Hospital General Regional responsables de la donación de órganos acudieron con los padres de Luis Carlos para que fueran partícipes de esta aportación, pero tristemente, dice su madre, debido a que con los golpes lo destrozaron internamente, ningún órgano pudo ser donado.
Sus padres mencionan que hasta este martes al mediodía, no habían hablado con ninguna autoridad municipal, quienes un día antes del fallecimiento de su hijo se comprometieron en un diálogo entre ambas partes, a pagar los gasto médicos, así como de trasladarlo a una clínica particular, lo cual lamentablemente ya no se logró, por lo que ahora esperan que apoyen con todos los gastos de su entierro.




