Volver a semáforo rojo sería sumamente grave para el sector restaurantero, pues se vienen arrastrando pasivos de hace ocho meses, y no se está en las mismas condiciones que al inicio sino todo lo contrario: las empresas están muy frágiles y hay mucho qué pagar.
De regresar a rojo, sería el cierre definitivo del 50% de la industria.
En el estado de Guanajuato son 7 mil, y se perderían, por tanto, 3 mil 500. Serían miles de empleos que se perderían.
Así lo advirtió Hellen Anaya Sandoval, presidenta de Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados en la delegación León y en Guanajuato (Canirac).
Las consecuencias serían claras: cierre de eventos, cierre de salones… y por ende, un parálisis de actividades, industria y economía.
“Tenemos créditos que cubrir a partir de marzo del año que viene, que gracias a Fondos Guanajuato nos permitieron para darnos un poco de oxígeno, lo que agradecemos, pero de alguna manera son compromisos que tenemos y que debemos cubrir”, declaró Anaya.
Pero también, la presidenta se mostró optimista y esperanzada:
“Espero que día a día se sumen más cámaras y más miembros de la sociedad, es importante que nos apoyen”.
Anaya señaló que el regreso a clases, en caso de que se dé luz verde, será un detonante importante. “Quisiera que esto fuera para enero, pero si la situación va como hoy, dudo mucho que los niños puedan regresar pronto a su salón de clases”.




