Ahora, en estos tiempos de Pandemia por Covid, creo que somos conscientes, más que nunca, de la fragilidad de la Vida… así, con mayúscula, porque es algo tan INVALUABLE…
Ahora que a mis Papás, cada día, los veo que se van haciendo más dependientes el uno del otro y de nosotros; más olvidadizos; de movimientos más pausados (como canta aquella canción: “Ahora ya caminas lento”)…
Ahora que un pequeño virus, que ni alcanzamos a ver a simple vista, le ha dado un duro golpe al inflado ego de nuestra tecnológica y “poderosa” Humanidad…
Ahora que nos hemos encerrado (o no tanto) para no contagiarnos ni contagiar… que nos hemos dejado de abrazar y besar, nosotros, los latinos, pero en especial, los mexicanos que somos tan cálidos y cariñosos…
Ahora que hemos dejado de ver a nuestros seres más queridos por “cuidarlos”… que vemos tantos Abuelitos y Abuelitas solos y deprimidos… tanta gente en Asilos, semiolvidados…
Para luego darnos cuenta que se pueden morir, de cualquier enfermedad, no solo de Covid, y que al final, los dejamos solos y no los chiqueamos y les demostramos nuestro afecto, como hubiéramos querido…
Ahora que por un reloj fino, te arrebatan la vida de un hijo…
Ahora que vemos que cualquiera se puede adelantar en este nuestro caminar hacia el Creador, sea de la edad que sea… bebés, jóvenes y no tan jóvenes… y que no sólo son los adultos mayores los que llegan primero…
Ahora que nos damos cuenta que no tenemos… y que nunca hemos tenido… la vida de nadie asegurada…
Sale, desde el fondo de mi corazón y con lágrimas en mis ojos, esta frase… este grito… este ruego: ¡NO TE VAYAS, SIN DECIR: TE QUIERO!.
Abraza a tus seres queridos (hay que encontrar la forma de SÍ hacerlo sin riesgo: ya sea por la espalda, con un apretón de brazo, con un guiño de ojos)… ve a verlos, visítalos, obviamente, guardando la sana distancia y con tapabocas…
Diles lo importante que son para ti, lo que te han dado y enseñado… ¡DILES QUE LOS QUIERES!… que han iluminado tu vida… que ha merecido haber vivido por estar con ellos… escríbeles, háblales por teléfono o por videollamada… cada vez que te nazca, cada vez que lo sientas, cada vez que te lo dicte el corazón o la razón…
¡Goza cada momento que estás con ellos! Disfruta plenamente… date un minuto para respirar y contemplar ésa escena feliz, invaluable… efímera…
¡No esperes más! No des por sentado, nada. ¡HOY, dale las gracias a Dios por la Vida, la Salud, el Amor, la Felicidad, la Familia y el Trabajo! ¡HOY dales la bendición a los que amas y a quienes te encuentres en la calle!…
¡HOY, diles antes de que te vayas, antes de que cuelgues, antes de acabar la conversación… ¡TE QUIERO!…
¡Hoy, no te vayas de ningún lugar, sin decir lo que grita tu corazón!.
P.D. ¡Ya BASTA de INSEGURIDAD! ¡No es creíble, que pierdas un hijo por un reloj! Exigimos justicia… y si no pueden con el paquete, ¡renuncien!.




