El cubrebocas ha sido el motivo de una controversia, aun cuando las autoridades de salud internacionales y de México han indicado el uso del cubrebocas que inhibe el contagio del coronavirus y por supuesto también la sana distancia y el lavado de manos.
Hay una tendencia arraigada desde hace muchos años en el pueblo de México que consiste en el desprecio a la muerte y hacer de esto alarde con bromas y chistes para sentirse importante. El que carga un camión presume mostrando su torso desnudo para presumir su fortaleza y aguante, o la condición contraria con padecimientos crónicos, y como que él o los que lo hacen dan la sensación de una presunta superioridad que no existe.
Hay gobernantes que ostentan ser inmortales y en realidad están lejos de ella y de la fortaleza; pero es la ocasión de que el presidente de la nación más poderosa, Trump, dio positivo al covid según un informe preliminar. Lo llevaron al hospital, le aplicaron un medicamento y al día siguiente lo dan de alta y su primer acto ante las cámaras de televisión es quitarse bruscamente el cubrebocas que le habían obligado en el hospital y en la Casa Blanca presume de que está listo para cualquier debate y lo quiere presencial. Hay que recordar que estamos en tiempos de elecciones presidenciales en Estados Unidos y en el cercano 3 de noviembre se elegirá nuevo presidente.
Está demostrado que el covid debe tener una cuarentena de 10 días por lo menos para no provocar contagio a quienes lo rodean. Se puede suponer que el presidente Trump nunca tuvo covid y son tretas de campaña para provocar primeramente lástima y posteriormente admiración por ser un sobrenatural y que como él presume puede seguir dirigiendo los destinos de ese país.
Aquí en México nuestro presidente insiste en no utilizar el cubrebocas, el desprecio al uso permanente para no contagiarse y contagiar a los suyos y los demás resulta insultante y también da mal ejemplo cuando las campañas en el país hablan de cubrebocas obligatorio y él se rehúsa. Se habla de colores en los semáforos para la apertura de diversos establecimientos y centros de diversión. El secretario López Gatell y el presidente insisten en que no hay que bajar la guardia, pues hay demasiados muertos, cerca de 80 mil, la pandemia sigue viva, contagiando y matando. Todo esto ha activado un desconcierto en México y no se descarta un rebrote.
Muchos creemos que debe de caer la sensatez deteniendo los espectáculos públicos multitudinarios o con un control y reglas que sabemos de antemano que no se van a respetar, me refiero al ingreso de público a los estadios deportivos, aunque sea en mínima cantidad pero nuestro pueblo no entiende de disciplinas y convicciones lamentablemente. También nos anuncian que la Feria de León se celebrará y entendemos que haya una presión altísima y quienes están muriéndose de hambre por no poder trabajar y esas son sus fuentes de trabajo, lo que no se puede negar es que todo el mundo que ingrese corre un riesgo que puede ser mortal.
Seamos sensatos cuidémonos los adultos mayores, que también ven la amenaza de la influenza que puede complicarlo todo. Hay que vacunarse.
Deben buscar soluciones convenientes y que los Gobiernos participen, pues no hay un criterio de unidad en la acción y si bien es cierto que cada estado tiene condiciones diferentes, que valoren el riesgo y no la conveniencia, si no lo hacemos podría ser demasiado tarde.
Atentamente
Ing. Pedro Medina Hurtado



