lunes, agosto 31, 2026
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LOS DETECTIVES Y EL ASESINO SERIAL

En plenos años setenta, León y Nueva York tuvieron dos asesinos secuenciales. El primero fue el Asaltanovios, y el segundo, más famoso, mediático y siniestro, fue El Hijo de Sam. Con el objetivo de capturarlo la policía de la Gran Manzana llevó cabo el operativo más grande de la década, conocido como “Operación Omega”. Esta es una historia de policías y delincuentes digna de la más adictiva serie de Netflix.

EL PEQUEÑO DAVID

David Berkowitz siempre fue una persona inestable. Nacido en 1953, fue adoptado y creció con mucho rencor. Se enlistó en el ejército y trabajó como guardia de seguridad y empleado en una oficina de correos. Pese a que sus padres putativos intentaban comprenderlo, el no soportaba ver parejas estables demostrándose cariño. La envidia y el rencor lo corroían.

David vivía en un departamento en Brooklyn, Nueva York y por las noches escuchaba al labrador de su vecino, llamado Sam, que según él le hablaba entre ladridos y le ordenaba matar. Tiempos después, sus problemas mentales iban en aumento, pues juraba que un demonio le pedía quitar vidas.

Fue así como una noche del mes de junio, pero de 1976, salió a la calle y disparó a dos muchachas. Lo que parecía un crimen aislado se convirtió en una constante. El hecho se repitió de la misma forma: disparaba a parejas en coches, cuatro veces con una calibre .44.

Poco después, envió cartas a la policía y a los periódicos, invitando a atraparlo: “Digo hola y adiós, policía. ¡Voy a volver! ¡Voy a volver! Soy un pequeño malcriado, soy el Hijo de Sam”. Todas las misivas eran similares, con una buena redacción y ortografía, pero de prosa y caligrafía inestables.

Entre 1976 a 1977, el terror se apoderó de Manhattan a manos del Hijo de Sam. Todo mundo temía salir a la calle, el asesino se encontraba en boca de todos y en los callejones de la Gran Manzana.

OPERACIÓN OMEGA

Con el objetivo de atraparlo, el ayuntamiento de Nueva York nombró al detective veterano Joseph Borelli al frente de la Operación Omega, encargada de llevar a la justicia al Hijo de Sam, quien después de asesinar a sus víctimas dejaba cartas con atención a Borelli.

La gente de Nueva York estaba aterrada, y la Operación Omega trabajaba las 24 horas del día, respondiendo a 30 líneas telefónicas, algo inusitado para los años setenta. Fue gracias a una casualidad y un descuido que Borelli y sus hombres lo atraparon.

La noche del 31 de julio de 1977, Berkowitz asesinó a los novios Stacy Moskowitz y Robert Violante… pero dejó su coche estacionado al lado de una toma de agua y recibió una multa. La Comisión Omega investigó, percatándose que una testigo lo había visto. Los agentes Joseph Falico y Ed Zigo fueron los responsables de llevar a Berkowtiz a la justicia.

Fue así, por una simple infracción, que se detuvo a uno de los peores asesinos de los años setenta.

Berkowtiz debe cumplir seis cadenas perpetuas. En los años noventa, declaró que toda su historia era una mentira. Jamás escuchó voces, ni del diablo, ni del perro. Todo lo hizo por mero capricho.

Actualmente, El Hijo de Sam dice haberse reformado y se convirtió en cristiano evangélico. En la página web “Arise and shine” cuenta su vida y pide perdón, así como otra oportunidad.

Obviamente, ni sus seis víctimas ni los integrantes del Operativo Omega se las quieren otorgar.

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