Los connacionales que viven en Estados Unidos originarios de las zonas rurales principalmente, se fueron a buscar el sueño americano y al paso de los años decidieron forjar una familia en la Unión Americana, ahora viven entre la zozobra al estar en riesgo su patrimonio forjado de 15 a 20 años de vida en la Unión Americana.
Son unas 200 las familias que viven en la Unión Americana originarias de la comunidad de Duarte, a decir del delegado rural, Francisco Martínez, los connacionales han externado su temor a perder su patrimonio ya que en México no cuentan con nada, esto ante la posibilidad de ser deportados.
“Están preocupados porque aquí en México no tienen nada, planearon una vida en Estados Unidos, algunas familias venían sólo a pasar las fiestas, otros ya nunca regresaron”, expresó.
SEPARACIÓN FAMILIAR
Otro de los temores es que al ser repatriados puedan separarse de la familia, ya que la mayoría de sus hijos cuentan con nacionalidad norteamericana.
“Todas estas familias tienen niños nacidos en aquel país, y tienen miedo que al aventarlos a México sus hijos se queden solos en Estados Unidos”, apuntó.
Francisco Martínez tiene dos hijos en el vecino país (Carlos y Rosa María), quienes le han externado que en estados como Texas, Chicago, Wisconsin y Florida les indagan tan sólo por la apariencia física y se les inspecciona cualquier falta cometida, de tránsito principalmente.
Los Ángeles es uno de los estados que no ha obedecido las órdenes del presidente Donald Trump, al no estar de acuerdo en la política del magnate, a decir de los connacionales que viven en dicho estado.
CUESTIÓN CULTURAL
En la comunidad de Duarte perteneciente a la ciudad de León, la idea de irse al vecino país es cultural, es algo común, lo que ha motivado a jóvenes y a los niños de pensar que un día podrán emigrarán y llegarán con una camioneta a la comunidad y pasear a las chicas más lindas del rancho.
Sin embargo esta manera de vivir ha dejado a su paso en las comunidades embarazos no deseados, madres solteras y desintegración familiar en hogares donde no ha regresado el jefe de la familia en más de 15 años.
“En la comunidad hay mujeres que aún esperan al esposo que se fue al norte hace 20 años, nunca les mandó un peso, se olvidó de ellas y de sus hijos. El asunto es que luego los hijos haciendo la promesa a su madre de ir a saber qué pasó con su padre, siguen los pasos de su papá”, señaló el delegado rural de la comunidad de Duarte, Francisco Martínez.
EMBARAZOS NO PLANEADOS
Cada año con la llegada de los migrantes a las comunidades se presentan de 5 a 10 embarazos no planeados ante la falta de información sexual.
“Vienen y las apantallan con sus camionetas, las chamacas lo ven como una oportunidad de irse con ellos al norte, de conseguir papeles porque la mayoría de los jóvenes que vienen son hijos de migrantes nacidos en aquel país”, enfatizó.
ESTILO DE VIDA
Otro de los desafíos que enfrentan los migrantes que serán deportados será enfrentarse a la situación económica y de desempleo.
Los estilos de vida en los que se desenvuelven en el contexto laboral, cultural, económico serán un reto de superarlos y adaptarse.
“Lo primero que les costará trabajo son los salarios, aquí uno trabaja de día y noche y medio come. Ellos están acostumbrados otra forma de vivir”, indicó.




