Sólo futurismo
En 2017 sólo se votarán tres gubernaturas en Coahuila, Nayarit y el Estado de México, un total de 328 cargos públicos, incluidos 212 Ayuntamientos en Veracruz, poco espacio para entretener a la clase política.
Para la mapachería guanajuatense, estas elecciones intermedias son intensos cursos de capacitación, llamados por sus partidos van a ensayar programas y estrategias en la promoción y captación del voto.
El problema es que en tan reducidos espacios, la mayoría se queda al otro juego más apasionante del futurismo.
Al momento hay en Guanajuato una media docena de precampañas por la gubernatura, en las que podrá haber algunos adelantados, pero lo cierto es que no hay nada para nadie, ni están presentes todos los aspirantes.
Por el PAN los pretendientes a suceder al gobernador 3M son: el senador Fernando Torres Graciano, el secretario de Desarrollo Social Diego Sinhué Rodríguez Vallejo; el pastor de los diputados del PAN Éctor Jaime Ramírez Barba, el alcalde de León Héctor López Santillana y un par de tapados.
En el PRI las dos precampañas más visibles son las de los senadores Miguel Ángel Chico Herrera y Gerardo Sánchez García, también quiere la ex alcaldesa de León Bárbara Botello Santibáñez, a los que se podrían agregar perfiles como el de Carlos Chaurand Arzate y sin descartar a Francisco Arroyo Vieyra.
Los eternos socios del PRI, los ecologistas otra vez dicen que van solos y su aspirante más adelantada sería la diputada Beatriz Manrique Guevara. Pero esta es una decisión de sus mandos nacionales y declinaría en favor del que sea a cambio de una senaduría.
El PRD no tiene gallos. A estas alturas ya estarían buscando algún externo, explorando alianzas, más preocupados porque Andrés Manuel López Obrador no les vaya a comer el mandado que por aumentar su techo electoral que en su mejor momento llegó a ser del 14 por ciento.
Para el resto de los minipartidos la gran elección del 2018 en que se votan todos los cargos de elección popular es un reto de vida o muerte, de las coaliciones depende que conserven el registro o desaparezcan.
Los antecedentes electorales, las encuestas, las confrontaciones internas en los partidos, en este momento pasan a segundo término frente a la amenaza que baja del norte.
Tiene plena vigencia el adagio de los antiguos de que en política lo que no sucede en dos años puede pasar en dos minutos. Dependerá de lo que suceda con Donald Trump, para reacomodar en lo interno la sucesión presidencial y los relevos de doce gubernaturas en el 2018.
No se descarta incluso que frente a la amenaza del norte se recupere la popularidad del presidente Enrique Peña Nieto, que anda en menos del 10 por ciento.
Mientras tanto no pasa nada, sólo el riesgo de la clase política sin chamba, que suele ser más peligrosa que un guerrillero bipolar descontrolado.




