miércoles, septiembre 2, 2026
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Apetito y sexo, los grandes motores de la vida

El 14 de febrero es el día favorito de todas las parejas para tener una cena romántica expresando su amor a través de la comida. Las recetas seductoras siempre están presentes en el día de San Valentín como comienzo de una noche de pasión. Para preparar la noche más romántica del año, te proponemos estas recetas para enamorar a tu pareja.

Desde el inicio de la historia ha existido una estrecha relación entre gastronomía y erotismo. El hombre y la mujer se relacionan sexualmente para procrear y tener descendencia y, por tanto, para conservar su especie, y durante toda su vida necesitan alimentarse para no morir. Sexualidad y gastronomía son, pues, actos ambos esenciales de nuestra vida: la subsistencia y el mantenimiento de la especie dependen de ellas.
Todo ser vivo lleva impreso en su código genético, desde el mismo momento de su aparición en el universo, los dos principios básicos de su subsistencia: alimentarse para no morir y asegurar la continuidad de su especie, el “creced y multiplicaos” de la Sagrada Escritura.
El hombre, rey indiscutible de la creación por su condición de ser racional, se revela y entre otras muchas cosas descubre que tanto el sexo como la alimentación pueden ser fuentes de placer, anteponiendo desde ese momento y, en muchas ocasiones, la búsqueda del disfrute hedonista al cumplimiento de la orden divina.
Gula y lujuria, acciones humanas consideradas como pecado, tienen igualmente el mismo origen, el instinto de supervivencia. El vínculo entre la comida y el goce sexual queda marcado en nuestro subconsciente desde el mismo momento en que nacemos. La Apetito y sexo, los grandes motores de la vida.
La sensación del bebé amamantado por el pecho de su madre, inmerso en el calor y el olor de su seno, es puro erotismo, y deja una huella imborrable para el resto de su vida. Resulta, por tanto, comprensible que, desde los principios de nuestra civilización, nos encontremos con datos que indican la aceptación por casi la totalidad de las culturas conocidas de una relación causa-efecto entre determinados alimentos o productos más o menos comestibles y el aumento del deseo y el placer sexual. A estos alimentos, de procedencia diversa e insospechada, y de naturaleza tanto animal, como vegetal, a veces mineral, y en algunos casos de la misma naturaleza humana, se les conoce como productos afrodisíacos.
La Real Academia Española de la Lengua define afrodisíaco como aquello “que excita o estimula el apetito sexual”, siendo su origen semántico el nombre de la diosa Afrodita, diosa griega del amor y de la sexualidad, rebautizada por los romanos con el nombre de Venus
Los afrodisíacos se mencionan en la Biblia y otros muchos libros sagrados del mundo.
La primera mención de los afrodisíacos que se hayan registrado proviene de Papiros médicos egipcios, sin fecha y, se cree que corresponden entre los años 2200 y 1700 antes de nuestra era, y que floreció en el Imperio Medio.
La literatura antigua está llena de relatos candentes de alimentos afrodisíacos y en la época de la Edad de Oro griega su uso era perfectamente normal. Los romanos quienes heredaron su cultura, estaban ligados íntimamente con el arte de la seducción culinaria.
El hombre primitivo copulaba en los campos en la creencia de que los cultivos compartían su fertilidad. La conexión psicológica entre alimento y sexo es bien conocida en los círculos científicos. Sin duda, la comida, al igual que el sexo, se disfruta al máximo cuando todos los sentidos son llamados a participar en ella, convirtiéndose en un festín para el organismo entero.
La combinación de diversas reacciones sensuales, la satisfacción de los ojos a la vista de los manjares apetitosos; su fragancia placentera; la combinación colores y las distintas consistencias de los alimentos, se dispone a crear un estado de euforia que conduce a la expresión sexual. Por ello el Marqués de Sade decía en cuanto a los resultados eróticos de una comida excitante «Una comida abundante puede producir sensaciones voluptuosas», yo digo que una comida exquisita, no tiene que ser abundante para provocar esa sensación.
Desde el primer instante de toda relación erótica se hace necesario el concurso de la mente, tanto en el caso de comer, como proceso de relación entre individuos, como cuando se participa en el ejercicio amatorio; en ambos casos se produce una interrelación de las psiquis. En este sentido, la participación de la fantasía y de la imaginación es también imprescindible en el hecho voluptuoso.
La búsqueda del placer a través de los alimentos, convierte a éstos en una dualidad: vehículo sensorial y consumación, donde es más importante el transcurrir que el llegar. Puesto que el mismo concepto de erotismo implica la incitación a la práctica y al juego de los sentidos, más que a una consecución última del placer.
En esta dirección la gastronomía erótica es una conexión entre la gula y la lujuria. Podemos encontrar una similitud con el juego amatorio: besar la carnosidad de unos labios puede tener el mismo valor erótico que acercarse con ellos al borde de una copa de vino rojo a la vez que se fija la mirada en el otro. Tiene el mismo significado sensual excitarse con el recorrido sinuoso de una lágrima por el cristal de una copa, que percibir la humedad de un cuerpo desnudo con el tacto de la contemplación de la amada.
Comer, beber y amar son placeres de la vida que están íntimamente ligados. Todo aquello que incite a agradar al cuerpo y a la mente hace de la buena mesa un indispensable en este día tan especial para potenciar el deseo sexual.
El 14 de febrero es el día favorito de todas las parejas para tener una cena romántica expresando su amor a través de la comida.
Las recetas seductoras siempre están presentes en el día de San Valentín como comienzo de una noche de pasión. Para preparar la noche más romántica del año, te proponemos estas recetas para enamorar a tu pareja.

MOUSSE DE AGUACATE CON LANGOSTINOS

• 2 Langostinos
• 3 Aguacates
• 100 ml de crema para batir
• 4 jitomates
• 1 Cebolla
• 1 manojo de cebollín
• Aceite de oliva virgen
• Cilantro
• 1 Limón
• Pimienta molida

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