La naturaleza ha mostrado todo su poderío y me refiero a que estas semanas la tormenta tropical Hanna mostró su fuerza en forma de lluvia, principalmente en los estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. En el estado de Tamaulipas, que ha sido uno de los más dañados, la ciudad de Reynosa fue prácticamente arrasada por la lluvia intermitente de varios días; se habla de miles de casas inundadas y que en las vías de comunicación el agua subió hasta metro y medio de altura, por supuesto que se cuentan por miles los damnificados y en la agricultura se habla de pérdidas considerables. También en Matamoros, San Fernando y Nuevo Laredo hubo daños de importancia.
En el estado de Nuevo León llovió de una manera tan intensa que dañó a muchas zonas urbanas incluso a los municipios cercanos a Monterrey. Como ustedes recordarán La ciudad de Monterrey tiene varias vías pluviales bastantes considerables y alguna vez tuvo una desgracia hace años con el huracán Gilberto, que arrasó con todo lo que está construido, inclusive juegos mecánicos, circos y campos deportivos en el río Santa Catarina. Aquello fue una verdadera tragedia, en este caso ya no había construcciones en el Río Santa Catarina, más que en pequeña cantidad y también fueron arrasados, es terrible pensar que la cantidad de agua que cayó en la zona Metropolitana de Monterrey en tres días que estuvo lloviendo intensamente fue la misma cantidad de agua que la que se acumula en medio año de lluvia en tiempos de lluvia normal. Por supuesto que las carreteras quedaron dañadas y la carretera Monterrey – Saltillo fue dañada terriblemente y podemos decir que la ciudad de Saltillo, que es la capital de Coahuila, sufrió daños muy importantes.
Afortunadamente en los tres estados las pérdidas en vidas humanas son muy pocas, pero los damnificados se cuentan en decenas de miles y los daños materiales de las casas y enseres domésticos fueron pérdida total, con lo que los tres estados han declarado estado de emergencia para que les lleguen los fondos instituidos por el FONDEN, para poder ayudar a resarcir en parte las pérdidas de la población, especialmente a los más necesitados.
Como ya es costumbre, y nos sentimos orgullosos de eso todos los mexicanos, contamos con la ayuda inapreciable del Ejército Nacional con el Plan DN-III-E que está ayudando a salvar vidas y colaborando en todo lo necesario como es la costumbre valiosa que se tiene en ese plan.
Hay que pensar que este es el primer caso grave que pasa en la República Mexicana, porque ya había habido otro fenómeno meteorológico en las costas de Colima y Nayarit; pero hay que recordar que estamos en plena temporada de ciclones y por lo pronto se anuncia un huracán que es algo todavía mayor por su intensidad, pero está lejos todavía de México y ya afectó a Puerto Rico, Dominicana y Bahamas. Sobre todo en estos últimos países donde con la pandemia están en una situación bastante delicada y la pobreza se ha agravado, que ya de por sí estaban lastimados.
En Guanajuato afortunadamente tenemos la temporada de lluvias en su apogeo, pero no ha habido daños materiales, más bien aprovechamiento en los riegos de cultivos de temporal, que esperamos que sean beneficiosos para la siembra de temporal de maíz, frijol y legumbres, además que los bordos se llenan de agua para poder contar con agua en tiempos de sequía.
Atentamente
Ing. Pedro Medina Hurtado




