Primera Parte
México como país y sus habitantes, al menos la mayoría, estamos envueltos en un miedo razonable, la pandemia que azota al mundo está presente de una manera significativa en todo México. En los más grandes centros de población y estados con mayor número de habitantes se ha concentrado la mayoría de los casos, como es la Ciudad de México y el Estado de México. Pero eso no disminuye el grado de miedo razonable que tenemos todos. Lógicamente aunque sentimos que hay un enemigo invisible que produce una enfermedad peligrosa, mortal y en algunos casos controlada y con alivio casi total, eso no nos produce confianza y el miedo continúa.
Se habla ya de cerca de 7,000 muertos en el país y los que en este momento están contagiados superan los 12,000, estas son cifras oficiales proporcionadas por las autoridades de salud, que diariamente dan información y fijan nuevas estrategias, diciendo que hay inclusive ciudades que no están afectadas e inventaron un semáforo en el que el Rojo significa terrible peligro y gran presencia de la enfermedad; Naranja un punto intermedio, con menos contagios, menos muertos y con recuperaciones; y el verde que le indica que esa población, estado o región está libre de la enfermedad casi en su totalidad y lógicamente que con esto sería variable el avance de alivio o bien el retroceso en condiciones favorables y cambie el color del semáforo. Debemos de aclarar que un gran porcentaje de personas no tenemos la absoluta seguridad de que los datos que nos están proporcionado sean reales y se piensa que hay muchos más fallecidos y más contagios activos y eso nos aumenta nuestro miedo.
Miedo de enfermarse uno mismo, los amigos, la familia y bien, como se ha indicado que las personas deben permanecer en su casa no tienen actividad laboral y lógicamente los negocios se van resintiendo y los que son empleados no encuentran la forma de vivir de acuerdo a sus compromisos contraídos, pues sus ingresos económicos no son iguales. Miedo a que no se pueda pagar los gastos que ya estaban fijos, los adquiridos, los créditos bancarios y los adeudos con el SAT. Esto crea una atmósfera de desesperación y de miedo a lo desconocido, pues no se sabe cuándo terminará esta pandemia.
También se puede hablar de incertidumbre porque las condiciones del país son negocios cerrados, hoteles y servicios turísticos inactivos, y también sin saber hasta qué grado crecerá esta pandemia, sobre todo porque se han dado algunas fechas para terminar las medidas de contingencia y se han tenido que ir cambiando, por ejemplo no hay clases presenciales, solo por línea, pero un gran porcentaje de los alumnos, sobre todo en zonas rurales están perdiendo la educación. Si a esto le agregamos el incremento de la violencia de las bandas criminales, sobre todo en nuestro querido Estado de Guanajuato, que ocupa uno de los primeros lugares en criminalidad, no es muy halagador y más bien es terrible el diagnóstico que nos da una incertidumbre fatal.
En los siguientes artículos seguiremos tratando estos temas importantes.
Por hoy terminamos por falta de espacio.
Atentamente
Ing. Pedro Medina Hurtado




