
Ceramistas y alfareros que laboran en varios talleres de los barrios de San Luisito y San Clemente, quienes tienen en el turismo que visita la ciudad su principal medio de ingresos se encuentran en crisis, debido a las medidas preventivas, establecidas por la emergencia sanitaria generada por el coronavirus.
Desde que inició el cierre de hoteles, restaurantes y el resto de los establecimientos y negocios del giro comercial de los servicios, los talleres de cerámica y alfarería en estas demarcaciones también han dejado de trabajar al ritmo que los venían haciendo en los primeros dos meses del año.
“Las ventas empezaron bien en el año. Teníamos varios pedidos lo mismo aquí en Guanajuato que de otras ciudades del estado, pero llegó este problema del virus y ya llevamos como tres semanas sin pedidos”, dijo Saúl Domínguez, quien labora en uno de estos negocios.
En dichos espacios de producción de tipo familiar se confeccionan de manera artesanal piezas de cerámica como tazas, platos, vasos, y productos ornamentales, así como piezas para vender al turismo que visita la ciudad, como forma de recuerdo o souvenir.
Su principal materia prima es el barro, el cual trabajan en tornos de mano para dar forma a las diversas piezas que luego se venden en los locales cercanos, o bien por pedidos a hoteles, restaurantes, bares.

De los más o menos 25 talleres artesanales que funcionan en esta zona de la ciudad, a la fecha solamente una tercera parte sigue trabajando de manera normal; el resto lo hacen únicamente algunos días de la semana, o bien por algunas horas durante el día.
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