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EL SHERLOCK HOLMES MEXICANO

Las hazañas de Sherlock Holmes, el famoso detective de Sir Arthur Conan Doyle, son tan populares que muchas personas han querido ver similitudes con gente de carne y hueso. Evidentemente, el sabueso de Baker Street es ficticio, pero muchos investigadores se le han acercado bastante. En Inglaterra, podemos citar al inspector Whicher, y en México, al doctor Alfonso Quiroz Cuarón, pionero de la criminología.

Esta es su vida, repleta de casos truculentos, pero también de la búsqueda de la justicia en un mundo caótico.

INFANCIA MARCADA

Alfonso Quiroz nació el 9 de febrero en Ciudad Juárez, Chihuahua, en uno de los años más convulsos de la historia de México: 1910. En plena revolución, su padre trabajaba como ferrocarrilero y murió cuando el pequeño Alfonso tenía 15 años. Tiempo después, Quiroz descubría que su padre había sido  asesinado por un empleado. Este hecho le obsesionó, queriendo averiguar por qué los criminales actúan como actúan.

Durante su adolescencia estudió la preparatoria y la educación superior en la Ciudad de México. En sus ratos libres leía todo cuanto podía sobre psicoanálisis e investigación pericial. Se graduó siendo el primer criminólogo en la historia de este país. Corría el año 1939 y mientras la Segunda Guerra Mundial estaba a punto de estallar, Quiroz llevaría su batalla personal contra la conducta antisocial.

LAS AVENTURAS DEL DR. QUIROZ

Además de ser discípulo del gran criminólogo José Gómez Robleda, escribir varios libros y contribuir a la desaparición de Lecumberri, Quiroz resolvió varios casos que hicieron eco en el México de los años cuarenta y cincuenta, marcado por la intensa política internacional, los boleros, la radio, el danzón y películas como “Nosotros los Pobres”.

Los casos de Quiroz fueron cubiertos por los medios en su momento, y dieron muchísimo de qué hablar. El primero y más famoso fue el de descubrir al asesino de León Trotsky, ocurrido en 1940, o la captura del falsificador Enrico Sampietro, pero en 1942 enfrentaría a Goyo Cárdenas, a quien constantemente estudió y persiguió. Diríamos que sí se adaptará una serie en Netflix, ambos serían antagónicos y Goyo su némesis.

ALFONSO Y GOYO

Gregorio Cárdenas era un estudiante de Química brillante, que incluso obtuvo una beca de Pemex. Todo era una fachada, pues en sus ratos libres asesinaba mujeres y las enterraba en su jardín. La prensa lo bautizó como “El estrangulador de Tacuba”, capturado en 1942. Una vez preso, manipuló a las autoridades… pero no contó con que Quiroz Cuarón haría un estudio de su personalidad. El diagnóstico fue muy acertado, descubriendo que el más famoso asesino serial mexicano tenía encefalitis, un elevado coeficiente intelectual, amor malsano por su madre y neurosis. Indudablemente, los estudios de Quiroz fueron decisivos para comprender a fondo la mente enferma de Cárdenas.

LEGADO

Quiroz Cuarón siempre amó la docencia, y para su suerte, así dejó este mundo. Una mañana se encontraba impartiendo clase cuando murió de un infarto en pleno salón de clases, frente de sus alumnos, a quienes tanto había enseñado. Era el 16 de noviembre de 1978.

Pese a que era aficionado a la obra de Conan Doyle, Quiroz nunca quiso que lo comparasen con Holmes, pues sabía que era eso: un personaje. De cualquier forma, es así como lo ubican muchos sitios en la red.

Aunque en su momento fue comparado con el famoso detective consultor, después de conocer sus hazañas, descritas por su biógrafo José Ramón Garmabella, Quiroz nos remite más a Holden Ford y Bill Trench, los tenaces cazadores de asesinos seriales de la serie “Mindhunter”.

En la actualidad, cada 16 de noviembre se celebra en su memoria el día del criminólogo en México. Todo un honor para alguien de gran trayectoria e inteligencia.

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