KALEYDOSKOPIO
El día 8 de marzo celebramos el Día Internacional de la Mujer. Se conmemora la lucha por su participación dentro de la sociedad, en pie de emancipación y en su desarrollo íntegro como persona.
En 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague, se reiteró la demanda de sufragio universal para todas las mujeres y, a propuesta de Clara Zetkin, el 8 de marzo se instauró como el Día Internacional de la Mujer.
Ha sido un camino sinuoso y lleno de obstáculos.
¿En qué parte del camino nos hemos desviado?
¿Quién decidió qué seres humanos son más valiosos que otros?
Cualquier raza y género sexual habitante de nuestro planeta pertenece a la especie Homo sapiens sapiens. No importa cómo pienses, religión, tendencias sexuales, políticas, espirituales o culturales a que pertenezcas. Eres un ser valioso, con talentos, limitaciones, oportunidades, y deficiencias.
No hay límite, excepto nuestro pensamiento que así lo determine o, nuestras características físicas que no sean las propicias para ciertas tareas y ambientes, aunque sí para otras funciones.
Hombres y mujeres forman parte de una comunidad global, incluida en este pequeño pero gran planeta llamado Tierra. Por ahora nuestra única casa.
La mujer y el hombre son complemento uno del otro. Queramos o no, es así por nuestras caracteristicas genéticas entre uno y otro (no por sus tendencias sexuales, que es un tema actual y aceptado).
Ambos tienen gran fortaleza y habilidades, independiente de su estructura física o muscular. Estamos adaptados para sobrevivir en este ambiente cada día más conflictivo, porque así lo decidimos.
Desde tiempos ancestrales, hemos dado valor a las cosas, incluyendo al propio ser humano.
Relegando a la compañera humana, que son consideradas débiles, con limitaciones físicas o por el color de su piel.
No me refería, como la pareja entre hombre y mujer, entendiéndolo, como parte del matrimonio* definido por nuestra sociedad en todas sus formas y características.
Me refiero como expresión de humanidad, al asumir su responsabilidad y su colaboración entre los miembros de la misma especie.
La mujer, en su acepción más amplia, nunca debería haber conformado un rol complementario, sumiso o de sometimiento.
Sin embargo, esto último ha sido la regla y no la excepción.
Hemos ido cambiando y transfomando esa idea y estereotipo de la mujer.
Ha costado trabajo. Lo vemos, actualmente con declaraciones por políticos, e incluso, los repesentantes en el pináculo de la iglesia católica de nuestro país.
No somos capaces de dejar patrones culturales que influyan en la conducta, comportamiento o actitud hacia la mujer. Tampoco en lo relativo al poder, visibilidad, remuneración económica, seguridad o salud.
Persiste el problema de lo que la fertilidad, la explotación sexual, la constitución física y la belleza provocan. En una palabra la mujer aún representa un impertinente.
De igual forma, todo aquello relacionado con el feminismo. (Nuria Varela, 2014).
El feminismo no es una teoría política o una práctica social.
No es sólo una manifestación para solicitar su existencia en el género humano.
La mujer y el feminismo son mucho más. Son inteligencia, ética, reflexión y conciencia. Una forma de vivir y coexistir en esta sociedad.
Es por ello que debemos evolucionar y dejar de limitar nuestros pensamientos que arcaicamente tenemos cargados en un programa que no vincula al ser humano como un ser viviente con derechos de existir pacífica y armoniosamente.
En estos días de marzo en nuestro país y en el mundo, conmemoramos los recuerdos de todas aquellas mujeres que valientemente se han manifestado por sus derechos, respeto a su vida y existencia, aunado a la memoria de hechos violentos ocurridos en varias épocas y en honor a 129 mujeres que murieron en una fábrica de textiles en 1908, cuando el dueño prendió fuego a la empresa con todas las mujeres dentro. El color violeta en sus ropas lo exhibe como un homenaje y despliegue de solidaridad.
A todas las mujeres en su día un fuerte abrazo de solidaridad.
¡Hasta la próxima!
*Actualmente existe el matrimonio igualitario, con otra definición y alcances.




