martes, agosto 25, 2026
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“EL ESPINAZO DEL DIABLO”, ENTRE EL MIEDO Y LA NADA

“El espinazo del diablo”. Con esas cuatro palabras se conoce a un inmenso terreno baldío de León, ubicado muy cerca de la colonia Satélite. A lo largo de los años se ha convertido en un lugar propicio para la delincuencia, donde la gente arroja desde basura hasta cuerpos humanos. Los asaltos y robos son otro problema habitual.

El espinazo del diablo es el nombre que le han dado los vecinos y la gente de León. Evidentemente, no se trata de algo formal. Para llegar es necesario caminar pasando la colonia Satélite. El lugar es una enorme extensión con un barranco, repleto de árboles, maleza y mucha basura. Es un terreno ideal para arrojar, literalmente, de todo… incluyendo cuerpos humanos.

El 16 de diciembre fue el caso más reciente, cuando alrededor de las 5:00 de la madrugada la gente de las colonias aledañas al Espinazo se percataron que habían dejado un cadáver envuelto en unas cobijas rosas chorreando sangre. Ese no ha sido el único caso.

El 21 de octubre ocurrió un hecho similar, en los límites de la colonia Las Palmas, aledaña al Espinazo y a Satélite. Unos patrulleros hallaron el cadáver de un joven ensangrentado y con signos de violencia. Tendría 20 años, usaba bermudas grises y playera blanca.

El 13 de agosto, ocurrió otro caso: en el mismo Espinazo, pero casi esquina con el bulevar León II. Esta vez, la “novedad” fue que a un lado del cadáver había una hielera donde estaba la cabeza de la víctima. Fueron los vecinos de la zona quienes realizaron el reporte.

Los hechos anteriores son una de tantas preocupaciones de la gente que vive por el bulevar León II, Las Palmas y Satélite.

ENTRE EL MIEDO Y LA NADA

Emilia Prado Guzmán es ama de casa y vive frente al Espinazo del Diablo. Cada mañana contempla la enorme extensión de terreno y el barranco; y cada noche, antes de acostarse, admira la oscuridad a su alrededor. Pese a que el municipio instaló alumbrado, mientras más camina uno por la zona del Espinazo más queda envuelto en la oscuridad. Esto ha fomentado el aumento de la delincuencia.

“Aquí, para los rateros, es muy fácil hacer de las suyas”, dice Emilia, una mujer de 45 años de edad y madre de una niña de 10 “les basta con robar una casa y luego luego se esconden en el terreno baldío y se bajan por el barranco. Algunos caminan hasta Las Hilamas, que es la colonia que queda atravesando El Espinazo, y ya son libres”.

Es en las noches cuando la delincuencia aumenta: cuando hay más robos, y cuando el crimen organizado decide arrojar los cadáveres. Para los vecinos de la zona es entre molesto y aterrador. Otro problema habitual son las riñas campales en Satélite, como la que ocurrió el pasado 10 de mayo de 2019 y que dejó como resultado una persona fallecida y un joven de 14 años con heridas de gravedad.

Mario Alberto Avilés es otro caso. Tiene 27 años, y toda la vida radicando en la zona. Siempre se ha preguntado por qué no construyen un edificio en la zona, para que así, al menos haya algo de “vida” en El espinazo.

Sea como fuere, la gente que vive cerca de la zona continúa con sus vidas, entre el miedo, los cadáveres, y la nada.

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