En un segundo todo cambió para Samuel Aguinaco Butano, él es un pequeño de solo tres años que sufrió una quemadura en uno de sus ojos a causa de pirotecnia y no por jugar con ella.
El pasado 21 de enero el menor se encontraba en compañía de su madre, Esmeralda Butano Manríquez, ambos observaban el caer de la tarde como un día normal, cuando un fuerte estruendo llamó la atención de Samuel.
Al buscar el origen del sonido de la explosión, de pronto varios restos de la detonación de un cohete le cayeron e hirieron en uno de sus ojos.
De inmediato su mamá lo llevó al hospital más cercano para su atención, pero debido a la gravedad de la lesión fue trasladado al Centro Estatal de Cuidados Críticos en el municipio de Salamanca (CECC), donde los especialistas determinaron que no había ningún daño visual en el menor, solo heridas en la piel, platica su mamá sobre el diagnóstico.
“Estoy muy agradecida con los médicos y el personal, la atención es excelente inmediatamente lo revisó el pediatra y rápido le dieron su tratamiento, lo evalúo y ya después le dieron seguimiento para sacar consulta con el cirujano” aseguró Esmeralda.
En la misma sala de rehabilitación se encontraba Karen Ximena Cano Domínguez, otra niña de 10 años, ella sufrió una quemadura de segundo grado en el pie derecho, otra de primer grado en parte de su espalda y cadera, a inicios de este 2019.
Alba Domínguez Morales, madre de la pequeña platicó mientras realizaba los ejercicios indicados por los terapeutas, que todo ocurrió cuando otros niños jugaban, sin fijarse derramaron el agua hirviendo para bañarse, lo que provocó que su hija se resbalara y sufriera las quemaduras.
Acudió al Hospital General de Celaya para que recibiera los primeros auxilios, pero posteriormente fue trasladada al CECC donde recibiría atención especializada, ahí permaneció un mes en atención y recuperación.
Gracias a eso y a sus ganas por salir adelante, ahora podrá hacer los ejercicios en su casa y volver dentro de un mes más para una revisión general, con los cuales esperan logre caminar como antes.
“Esto es magia, la magia existe ella va a regresar a su casa, ya se va a reincorporar a su vida. Aquí el chiste es ayudar, el chiste es servir si no crees en la magia, la magia existe, ya los viste allá afuera” así describió el Gerardo García Dobarganes, director del centro, el momento en que Ximena dio sus primeros pasos sola sobre una sábana, luego de un mes de atención.
Detalló que al ingresar cada familiar recibe un manual con sus derechos, requisitos y servicios para todo el proceso de atención y seguimiento de los pacientes; así como recomendaciones de nutrición al ser dados de alta, pues la alimentación es pilar en la recuperación de los pacientes quemados.
García Dobarganes, dijo que cada paciente que sale del Centro Estatal de Cuidados Críticos, plasma su mano, pie o incluso su muñón con pintura en un muro, donde no solo dejan su huella y su nombre.
Ahí están representadas decenas de historias de guerreros que han pasado por ese hospital, como una muestra de agradecimiento para cada integrante del gran equipo que con su magia lograron rehabilitarlos.
Un caso muy particular fue el de Mateo Said Salinas Melgaza que no quiso quedarse fuera del muro de manos y pidió colocar la huella de su muñón en diciembre de 2017.
“Mateo fue un niño que sufrió un accidente en Michoacán y fue tan grande el accidente que se trasladó a Galveston (Texas) le amputaron sus manos, llegó con prótesis, y llegó y me dice: ¿yo no puedo poner mi pedacito de mano? fue un momento muy emotivo para nosotros, pero sobre todo para Mateo que plasmó su muñón” contó el director del centro.
Además, en gran parte de los muros del hospital también cuelgan fotos, dibujos y mensajes como reconocimiento de las familias que nutre a los más de 150 trabajadores del Centro de Cuidados Críticos, quienes hacen todo lo posible por salvarlos.
Entre los planes del CECC está llenar las paredes con esos detalles que han recibido de los 861 pacientes que han atendido desde su apertura en 2011 a la fecha, principalmente de Guanajuato, pero también de Michoacán, Aguascalientes, Ciudad de México, Guerrero, Veracruz y el Estado de México.
De esa cifra el 64.23 por ciento son pacientes pediátricos, es decir, menores de 18 años; el grupo más afectado está de 1 a 5 años, por quemaduras ocasionadas por agua o líquidos calientes en casa, concretamente en la cocina.
Seguido por accidentes por fuego directo, electricidad y finalmente por pirotecnia, entre otros accidentes.
Gerardo García Dobarganes, dice orgullosamente que aquí se registra una baja tasa de mortalidad, equivalente al 10.29 por ciento.
“Gracias a la magia y empeño de los trabajadores que integran el gran equipo del Centro Estatal de Cuidados Críticos, hoy somos referencia a nivel nacional por su equipamiento de primer nivel para la atención de pacientes.
Dentro de las innovaciones del hospital, está la atención a niños con juegos electrónicos, donde los pequeños se mueven al jugar y les sirve de rehabilitación, lo que evita así que los más pequeños no realicen sus ejercicios.
TOMAN NUEVO RUMBO
La operación de la unidad está a cargo del Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Salud que destina parte del recurso para remodelaciones y mejoras necesarias para dar un trato digno no solo a los pacientes, sino a los familiares quienes ya sufren ante una desgracia.
“Con estas acciones no solo internaremos más pacientes sino podremos recibir más residentes, ya que hoy el hospital se ha convertido en un centro académico por el alto interés de estudiantes de: Querétaro, Sonora, Cuernavaca, de la clínica T1, del Hospital de Alta Especialidad, de la UNAM con sede en León, entre otros institutos que buscan hacer sus prácticas aquí; incluso próximamente esperan venga a trabajar gente de Ashland, Oregón, que con su visita quedaron maravillados con la atención del sitio”, dijo Gerardo García Dobarganes.
FALTA CULTURA DE PREVENCIÓN
Otra de sus metas primordiales es crear y mantener una cultura de prevención, a través del autocuidado, clave esencial para evitar los accidentes y lesiones por quemaduras. “Afortunadamente van por buen camino aseguró el director general del CECC, pues en diciembre no recibimos ningún paciente, pero no se debe de bajar la guardia y aquí estamos listos para hacer lo necesario por nuestros hermanos que así lo necesiten”.
Finalmente, exhorto a las familias a seguir los siguientes 5 puntos esenciales para evitar un accidente:
No dejar a los niños solos en la cocina.
No prestarles cerillos, encendedores o algún tipo de combustible para que jueguen.
Al calentar líquidos en la estufa usar las hornillas de atrás; de usar una resistencia cuidar a los niños para que no se acerquen.
No propiciar el uso de la pirotecnia.




