
Esta semana recibimos con singular alegría, la noticia de la inauguración de la feria de la Tecnología de Hannover Messe, en la Ciudad de León Guanajuato, lugar donde la vida “no vale nada”, (excepto el transporte público y las infracciones de tránsito, -anticonstitucionales, por cierto- esas cosas cuestan un poco más que un ojo de la cara). Espero que los encargados de exponer sus adelantos científicos y sus espectaculares robots, hayan contratado un seguro contra robo, ya que así como se encuentra la situación actual, no sería de sorprendernos que los amantes de lo ajeno ya les hayan “echado el ojo”, tal y como se lo echaron a las bicicletas que forman parte del programa “bicicleta pública”, impuesta a capricho de nuestro alcalde, quien ante la incapacidad de brindar esa “ola de paz” que tan puerilmente ofreció en su informe de gobierno, llenó de ciclovías (las cuales por cierto, brillan por la ausencia de ciclistas), dejando colapsada por el tráfico vehicular, lo que antes era una “ciudad en movimiento”.
Dejaremos, sólo por hoy, de lado, el tema de los tantos muertos que aparecen día con día en nuestro bello Estado de Guanajuato, para dar cabida al tema de los empresarios mexicanos y alemanes, quienes impresionaron a propios y a extraños con tan eficientes máquinas que hacen lo inimaginable, desde innovaciones robóticas hasta inteligencia artificial, con esos chistosos robots que te saludan de mano.
Sería trascendente, dada la circunstancia de inseguridad que adolece al Estado completo, que dentro de esas presentaciones tecnológicas, se hubiesen mostrado esos chips metálicos que se incrustan en la cabeza de los delincuentes y aseguran al 100% cien por ciento su neutralización delictiva (los militares les llaman “balas”).
Sin embargo, quizás lo anterior no sea posible, dada la tibieza y la bondad de nuestros legisladores, que lejos de apoyar a los hombres de bien, sienten misericordia por aquellos pobres delincuentes que andan por la vida sembrando el terror en la comunidad, dándoles más beneficios jurídicos que a los elementos policiales, los cuales, se rumoró por las redes, estaban fraguando un plan para hacer un paro masivo como protesta por todas las irregularidades que viven en sus respectivos ámbitos laborales.
También sería importante comenzar a tratar el tema del gamberrismo y la mendicidad, combatiendo fuertemente la presencia de aquellos que, bajo la capa de la necesidad, la pobreza y causando lástima entre los hombres de bondad, estiran la mano (contrariamente a lo que comentó el alcalde en sus eslogans publicitarios, de que en León no se estira la mano), invaden las calles de las principales arterias viales, pidiendo monedas a cambio de nada, siendo socialmente improductivos, con un estilo de vida parasitario y comunitariamente destructivo. Al autor de estas líneas le sorprendió el hecho de apreciar, al momento de hacer una compra en una concurrida farmacia aledaña a la Plaza del Mariachi, cómo un menesteroso, cambió una bolsa de plástico repleta de monedas de bajas denominaciones, por billetes de alta denominación, recibiendo por su bolsita de tan abundante morralla, la cantidad de 800 ochocientos pesos.
Y aprovechando la presencia de la feria Hannover Messe en nuestra ciudad, sería interesante buscar tecnologías eficientes que ayudaran a los representantes de Gobierno, a planear y construir obras públicas eficientes, por ejemplo, en materia de pavimentación, para evitar que, año con año, se vuelvan a pavimentar las mismas calles, por haber utilizado materiales de baja calidad comprados a precio de oro. Así mismo, también se deberían de implementar logísticas tecnológicas para evitar que, de forma constante, se cambien de lugar, con escasos metros de diferencia, las estaciones del sistema de Transporte Público, ya que es totalmente irresponsable e irrespetuoso con el erario del pueblo, que se gasten fuertes sumas de dinero para reinstalar dichos paraderos de forma innecesaria.
Ojalá que además, en los años venideros, se sumen a la feria de Hannover, la Feria del conocimiento, para que la presencia de las universidades más importantes a nivel nacional e internacional, hagan acto de presencia, y se sumen a la serie de cambios que urgen se realicen en pro de lo que antes era el hermoso y tranquilo Estado de Guanajuato, lugar donde, literalmente “la vida no vale nada”.
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