
Como cada mañana después de una fiesta intensa, ya sea Navidad, Año Nuevo o en este caso festejos patrios, la gente de León despertó de las formas más variopintas.
Algunos trabajando como cualquier día, otros curándose la cruda y otros levantándose tarde para ver el desfile en la Zona Peatonal.
Como cada mañana del 16 de septiembre, las calles amanecieron prácticamente solas. Pocos fueron los vehículos que transitaban rumbo a sus destinos, pese a que era lunes.
Servicios como los camiones y el Optibús, se movieron con la habitual rutina, mientras llevaban a sus hogares a uno que otro fiestero y trabajadores que no celebraron el Grito, como lo guardias de seguridad.
Los trabajadores de Limpia comenzaron a retirar toda la basura acumulada, y los comerciantes de taquerías, menuderías o tiendas de autoservicio, amanecieron como si se tratase de cualquier otro día, cumpliendo una jornada laboral común y corriente.
Uno de los trabajadores que desde hace 53 años labora las noches y mañanas de días festivos, es Guillermo Gómez Gutiérrez, propietario de la menudería y birriería “La Garita”.
Se trata de uno de los pocos lugares que abren sus puertas en días feriados, desde las 6:00 de la mañana. Es en estos locales donde nunca falta gente que acude de manera puntual a curarse la cruda.
“Tengo toda una vida trabajando en estas fechas. Desde la noche preparamos todo, y en la mañana abrimos desde temprano… para mí es algo normal. Mi papá tenía el negocio y ahora yo lo heredé. Trabajamos los días de fiesta, porque es cuando mejor se vende. Fácilmente, se nos suben las ganancias hasta un 70%”.
Así fue como muchos leoneses pasaron la mañana del 16: Entre resacas o crudas, recuperándose de la algarabía tras haber gritado “¡Viva México!”.
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