miércoles, septiembre 2, 2026
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La señora de las paletas

DESDE MI HOGAR

Este mes que celebramos las fiestas patrias, creo que más que nunca, necesitamos de nuestra solidaridad, del sentido de comunidad… de ponernos en el lugar del otro… Eso que tan bien se nos da a los mexicanos de ayudarnos unos a otros cuando surgen los problemas.

Por eso, quisiera poner el siguiente ejemplo, que cualquiera de nosotros puede seguir porque creo no nos cuesta tanto trabajo y que puede de verdad, ayudar al prójimo.

El otro día que iba con una entrañable amiga en su coche, en el alto de un semáforo, como hay tantos en cualquier ciudad de nuestro querido México, se pusieron, una pareja de niñ@s indígenas, a hacer malabares frente a nosotras; después, obviamente pidieron nuestra cooperación… Mi amiga, bajó su ventanilla, y supuse que les iba a dar dinero… ¡cuál sería mi sorpresa, al ver que mi amiga sacaba una latita de atún con verduras (de esas que se abren fácilmente y que hasta un tenedorcito traen), y se las dio a l@s niñ@s, junto con una barrita de granola y dos paletas de dulce!. Ellos se quedaron muy sonrientes, allí en la calle.

Al ver mi asombro ella me explicó: «Fíjate, Mari, que un día en un curso, una persona nos explicaba que era horrible tener hambre (yo lo sé porque cuando la tengo, me pongo de muy mal humor), y que la gente que pide en los cruceros, han de tener una necesidad enorme de agua y comida… Pero lo peor de eso, es que ¡la gente, ni siquiera los volteamos a ver! ¡Actuamos como si no existieran! Y creo que eso ha de crear un resentimiento social, que ha de ser muy difícil de superar!. No me gusta darles dinero, porque al final, no sabes en qué se lo gastan o si alguien los explota… Por eso, primero les pregunto si quieren, y luego, les doy algo nutritivo de comer… Algo que los pueda ayudar a sobrellevar el día y creo que también les ayuda, en lo personal, el ser vistos, el ser reconocidos por otro ser humano. Si yo estuviera en su lugar más ¡me gustaría que alguien hiciera algo por mí… que por lo menos, me vea! Cuando yo me muera, ¡quisiera ser recordada, como «La señora que regalaba paletas»!

¡Me conmovió y gustó tanto su explicación!

Me acordé, no sé si también ustedes lo harán, querid@s lector@s, de aquel programa que hubo, en el DIF de alguna de nuestras administraciones, en el que a los indigentes, se les daban vales-despensa que uno compraba y que ellos podían ir a cambiar a las oficinas de dicha institución y en la que además les hacían un estudio socioeconómico para ver cómo ayudarlos de verdad.

Pienso que ahora que tenemos por la situación económica por la que estamos pasando, cada vez más personas en nuestras esquinas vendiendo cosas, haciendo piruetas y hasta gentes de color que te dicen con su acento diferente: «Gracias, madrecita», sería un ejemplo para nuestr@s hij@s y para quienes nos rodean, de solidaridad, de compasión el darles algo de comer y de beber a quienes lo están pidiendo y lo necesitan. Y, tal vez, ser recordados o distinguidos, como «La ciudad donde regalaban paletas».

P.D. En relación al «Primer Informe de Gobierno» del Presidente López, (aunque ellos dicen que es el «tercero»; creo que lo oficial y lo que cumple con nuestras leyes, es el primero) me quedo con lo que dice Denise Dresser: «En vez de mañanera hubo misa. En vez de una evaluación del estado que guarda la nación, escuchamos un sermón sobre el arribo a la Tierra Prometida… Lo más evidente y constante del discurso presidencial fue la discrepancia entre los dichos y los hechos… En las mañaneras se han contabilizado seis falsedades por día… Y quien desmienta al Presidente no es un crítico racional o un ciudadano exigente que busca ser convencido a través de los datos. Se ha vuelto un apóstata».

Tan triste y tan cierto…

desdemihogar@hotmail.es

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