Un verdadero deleite fue el concierto que ofreció el miércoles por la noche en la Sala de Conciertos Mateo Herrera el violonchelista Santiago Cañón Valencia, como parte de las actividades de Festival Internacional de Violoncello León.
La sala de conciertos se llenó de un público que llegó con grandes expectativas, había varios jóvenes entre ellos, y es que Santiago Cañón Valencia, con tan solo 24 años de edad ha llamado la atención por sus interpretaciones, los concursos que ha ganado y el futuro prometedor que tiene.
Hace unos días Santiago Cañón platicó en breve con El Heraldo de León, expresó que ensaya entre 4 o 5 horas y que generalmente lo hace por la noche, además se dedica a la fotografía y la pintura, su sensibilidad es evidente, al músico se le percibe sereno, con la sonrisa de cualquier joven de su edad.
En el escenario de la Sala de Conciertos Mateo Herrera, Santiago Cañón aparece y la gente le aplaude, se coloca en su lugar, no hay nada más que él y su violonchelo, las luces y miradas están prendidos del joven que se apodera de la atención del público.
El concierto inició con la Suite para violoncello N. 3 de Do mayor, BWV 1009 de J.S Bach, con el preludio de dicha pieza inició el deleite; la fluidez y naturalidad en la ejecución de cada nota interpretada por el joven colombiano, hacia parece aquello fácil.
La pieza anterior compuesta de 6 movimientos culminó con un “gigue”, el final se tradujo en un fuerte aplauso de quienes quedaron impresionados con lo que acababan de escuchar.
Después de un breve intermedio, el intérprete de salió de nuevo al escenario para comenzar la ejecución musical de la Sonata para violoncello Op.8 de Zoltán Kodály, cuyo primer movimiento fue la introducción a un hipnotizante ambiente que pasó por distintos momentos, dicho tema es capaz de hacer sentir una tenue melancolía hasta llegar un estado de euforia y fortaleza.
A través del Allegro maestoso ma appasionato, el Adagio (con grand´ espressione) y el Allegro molto vivace de la exquisita obra de Zoltán Kodály, los escuchas se entregaron a la interpretación de un Santiago Cañón que de igual forma agradeció el aplauso de la gente con una tímida sonrisa llevándose la mano al corazón.



