
Familiares, amigos y compañeros, dieron el último adiós, bajo un fuerte operativo de vigilancia, al Agente de Investigación Gustavo Adolfo y su hijita de 8 meses de edad, asesinados arteramente el sábado por la noche.
El agente y su bebé fueron víctimas de un cobarde ataque a balazos en su contra mientras se encontraban a unos pasos de su hogar, en el fraccionamiento Campo Azul, de Celaya.
El agente jugaba en un parque con su hija en su día de descanso cuando dos sujetos armados llegaron al sitio y dispararon contra ellos.
Aún se desconoce por parte de las autoridades cómo fue que los pistoleros entraron al fraccionamiento particular cuando regularmente hay guardias apostados en la entrada de estos lugares para controlar el acceso.
Desde las primeras horas del domingo y hasta ayer lunes por la tarde, ambos cuerpos fueron velados en una funeraria de la colonia Nuevo Celaya, de donde minutos antes de las 16 horas fueron llevados al Templo de San Pedro y San Pablo en la colonia San Juanico.
Trayecto que estuvo fuertemente vigilado por casi un centenar de agentes ministeriales.
A las 4 de la tarde dio comienzo la Misa de Cuerpo Presente en su honor, en un recinto lleno de familiares, compañeros de la corporación y muchos amigos y vecinos de la familia que se dieron cita.
Terminada la Eucaristía, partió el cortejo fúnebre hasta el panteón ubicado al Poniente de Celaya en donde finalmente recibieron sepultura.
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