
Luego del 13 de Julio de 1976 que el municipio de Silao sufrió la peor inundación de la historia tras quedar prácticamente bajo el agua, resurgió y ahora es uno de los municipios que generan mayor cantidad de fuentes de empleo, debido a las industrias que se han instalado en lo que años atrás fuera un lugar cien por ciento agrícola.
Paula María Trujillo Hernández, cronista de la ciudad, señaló que a lo largo del tiempo, la historia de Silao ha estado fuertemente ligada al río que nutre la ciudad. Algunos cronistas mencionan la intrínseca relación que existe entre éste y el nombre de la población, de ahí Santiago Silagua.
Dijo que sin duda la fundación y crecimiento de los poblados van de la mano con sus abastecimientos de agua, y en el caso de Silao, se une con sus grandes épocas de florecimiento, pero también de catástrofes.
Señaló que anteriormente el paso natural del río se encontraba en el centro del municipio, sin embargo, en el año de 1772 después de una de las inundaciones más fuertes tuvo que ser desviado.
Indicó que para el año de 1888 se menciona otro gran desastre que obligó a las autoridades a construir un dique de 2,000 metros de largo por tres metros de alto y un metro de espesor para protegerse. Sin embargo las abundantes lluvias de 1926 y 1940 lo fueron deteriorando.
Señaló que el año de 1976 fue uno de los más lluviosos para el municipio de Silao y en esa fecha en particular las precipitaciones se habían demorado mucho, así que cuando llegaron lo hicieron con gran fuerza. Recordó que el martes 13 de julio de ese año cambiaría la historia para siempre.
Abundó que habían transcurrido cerca de diez días de abundantes lluvias en el municipio y en las últimas doce horas no había parado de llover ni un sólo minuto.
Añadió que debido a ellos, sin duda, los habitantes de Silao estaban sumamente preocupados por la condición del río, situación que fue incrementando conforme llegaba el alba de ese martes.
Por su parte, Santiago Guadalupe Muñoz Martínez, quien en ese tiempo tenía 19 años cuando ocurrió la inundación, recuerda que cayó una fuerte tromba en las cercanías del cerro del Cubilete.
Explicó que su familia tenía un negocio en el mercado y por la mañana su abuelo se había acercado para alertarlos sobre la posibilidad de una catástrofe.
Asimismo, señaló que su abuela y madre se pusieron a salvo y él se quedó para intentar salvar algunas cosas.
Tenían su casa en la calle fundación. Don Chago, como se le conoce, menciona que el nivel del agua se incrementó rápidamente y por la calle Fundación llevaba una gran fuerza como si se tratara de un río, cuando se dio cuenta de la magnitud de la situación, él buscó resguardo en el mercado, donde se encontró con algunos vecinos que también intentaban protegerse del siniestro.
Recuerda que el día siguiente se dio cuenta que su casa fue una de las que se derrumbaron con la inundación.
Hizo saber que las lluvias de julio de 1976 desbordaron los arroyos del Jitomatal, la Yerbabuena y el Tigre, y desembocaron en el río Silao que recibía los excedentes de la presa de Chichimequillas.
Abundó que cuando el río se desbordó, arrastró maleza de tal forma que se generó un dique cerca de la Carretera Federal 45.
Explicó que cerca de las seis de las mañana las autoridades comenzaron a dar la señal de alarma y para medio día el agua estaba en toda la ciudad.
Añadió que había lugares en que la altura del agua superaba los dos metros y en muchas zonas se podían ver muebles, zapatos, ropa así como puercos, caballos, gallinas y reces.
Algunas personas buscaron refugio en aquellos hogares que contaban con un segundo piso o en el techo de las viviendas.

Dijo que el 13 de julio se suscitó una de las catástrofes más impactantes en la historia de Silao, ya que no sólo hubo pérdidas materiales, también de hogares y personas.
Mencionó que la gente comenta que en las cercanías de la Feria, Mario Moreno “Cantinflas” llegó con ayuda para los damnificados, sin embargo, por diferencias políticas no fueron entregados.
Recuerda que el agua quedó estancada varios días y en algunas zonas dio pie al saqueo.
La energía eléctrica se restableció en la mayoría de las zonas después de dos días y se inició con una campaña de vacunación para evitar la propagación de enfermedades.
Algunas personas buscaron refugio con sus familiares, ya fuese en otros municipios o en comunidades.
Sin duda, el panorama era desolador, después de la inundación fue necesario hacer un recuento de las pérdidas, tanto humanas como materiales, fue preciso levantar los escombros, buscar a los familiares y sacar la fuerza para seguir adelante.
La inundación de 1976 fue uno de los acontecimientos más importantes de la historia de Silao y también un recuerdo a la fortaleza que poseen sus habitantes.
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