lunes, agosto 31, 2026
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EL MEJOR ALCALDE DE MÉXICO

Vaya sorpresa nos encontramos en la semana, al leer con ojos exorbitantes la noticia de que la bella ciudad de León Guanajuato, donde, literalmente, “la vida no vale nada”, (por aquello de los múltiples homicidios que suceden día con día), es gobernada por el mejor alcalde de México, según las cifras estadísticas de una renombrada empresa dedicada a la elaboración de encuestas.

Según las encuestas del que estas líneas escribe, la vox populi del verdadero pueblo leonés, aquel que paga impuestos y se levanta cada día a ganarse el pan, y que entre un laberinto de baches y reparaciones, busca llegar con bien a sus destinos, la opinión es muy distinta.

Si dentro de las preguntas que abarcaban el cuestionario de la encuesta realizada, se formulaba la interrogante del mejor peinado, quizás no hubiese duda alguna que la primera posición la ocupara nuestro alcalde. Este humilde escribano, me tomé la libertad de robarme algunas observaciones que visualicé en un noticiero en línea (a final de cuentas, estamos en León Guanajuato, donde no pasa nada si decides irte por el camino torcido), y aprecié, entre lágrimas y risas (al mismísimo estilo de la fallecida Escritora Yolanda Vargas Dulché) que en la encuesta realizada a los leoneses, no venía incluido el rubro “seguridad pública”. Qué chistoso. Es un tema que día a día provoca polémica entre mis congéneres, pero paradójicamente ese tema no fue motivo de evaluación. Según mis encuestas, (nada oficiales por cierto), los leoneses perciben un león lleno de nepotismo, corrupción e ineficiencia, sin mencionar el tema de la inseguridad (en este momento tengo miedo de que alguien pueda robarme las ideas). Hace algunas semanas, tristemente, las primeras lluvias de la temporada, cobraron la vida de un pobre conductor, que al pasar por un paso a desnivel, fue llevado por el oleaje (cual si fuera playa californiana) hacia una muerte segura. La mayoría de los leoneses encuestados por el suscrito, manifiestan haber llegado tarde a sus trabajos, por tanta obra pública que, a su consideración, no se requería, ya que, han visto por largos años, cómo las mismas calles se reparan semestre tras semestre, y entre el carril de la oruga y el de la ciclovía (que por cierto, nadie usa, ya que los ciclistas siguen paseándose por donde su escroto les indica, puesto que para ellos no aplica el reglamento de tránsito) tienen que abrirse paso en medio del laberinto de asfalto, cuidándose de no caer en un bache, los cuales, muchos de ellos, son huérfanos (por aquello de que no tienen madre).

Y qué decir del transporte público, considerado como uno de los más caros del país, y por cierto, también de los más ineficientes (preguntemos a las pobres víctimas de la ruta 84, dónde aún quedan personas por indemnizar de tan lamentable accidente).

Pasemos a otros panoramas: ¿Qué pasó con el escolta asesinado, quien cuidaba las espaldas de un pez gordo vinculado con el crimen organizado, quien falleció de 20 tiros en una ciudad ajena al arco de la calzada?

Algo está pasando, y creo que nuestros gobernantes desconocen el término “vergüenza” (término que significa “sentimiento de pérdida de dignidad”).

Policías improvisados, calles sin pavimentar, caminos llenos de baches, escándalos al por mayor al interior de su gabinete, directivos con mentalidad tan perversa como la de un pederasta afuera de un parvulario, acosando sexualmente al personal, ciudadanos temerosos de una bala perdida, un asalto o un robo a casa habitación, dejando con desconfianza su vehículo estacionado a plena luz del día, medios de comunicación plagados de noticias de descuartizados, baleados, secuestrados, ladrones cibernéticos que buscan en la ciudad de León la “mejor ciudad para vivir”. Todo lo anterior, ¿es compatible de ser gobernados por el mejor alcalde del país? ¡Dios nos agarre confesados!

Por cierto, dedico estas líneas al comandante y amigo FRANCISCO JAVIER FUENTES URIBE, conocido cariñosamente con el sobrenombre del “winnie”, elemento de la policía ministerial, que recibió disparos traicioneros por representar a un Estado, que, a final de cuentas, se limitará a poner un lazo negro en las redes sociales, sin importarle un bledo que bien saben, que esa bala, no era para él, sino para otro pez gordo, ese mar de corruptos que les gusta negociar por debajo de la mesa y al final, no cumplir con lo que prometen, generando una lluvia de plomo con los menos indicados.

Winnie, descansa en paz. Ah, y por cierto, felicidades señor alcalde, por su título del mejor gobernante del país, que aunque comprado, fue un buen intento de taparle el ojo al macho. Un abrazo fraternal.

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