jueves, septiembre 3, 2026
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Un año de izquierdas, seis meses de caos

CUARTA TRANSFORMACIÓN

Hoy lunes 1 de julio cumplimos un año que se celebraron las elecciones federales donde los mexicanos elegimos el puesto más importante de gobierno, la presidencia de la república.  De todos es conocido el resultado de dichas elecciones, donde por primera vez en la historia política de México, triunfó un partido de izquierdas: Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

“La Esperanza de México” así se hizo llamar Morena acompañando su slogan al candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador por todo el país, sin faltar ningún rincón nacional. El también conocido AMLO, visito la geografía del país durante 18 largos años, haciendo suyos los grandes resentimientos y problemas de la gente más pobre y sobre todo, expresando públicamente el sentimiento de millones de mexicanos excluidos históricamente.

Fueron esos millones de mexicanos en extrema pobreza y olvidados sexenios tras sexenios, los que vieron en López Obrador su única esperanza para poder cambiar al país, pero sobre todo, hacer justicia social a un amplio sector de mujeres, hombres, niños y familias enteras sumidos en la más espantosa de las miserias.

Y así, a un año de distancia de aquel triunfo contundente y arrollador del candidato a la presidencia, junto con un puñado de candidatos a distintos puestos de elección popular, han llegado con mayoría al Congreso de la Unión, en ambas cámaras son los que dictan la última palabra y aprueban o no las leyes de nuestro país. En síntesis, además de obtener la presidencia de la república, tienen el control absoluto del poder legislativo y acechan el judicial para controlarlo también.

Seis meses han transcurrido del nuevo gobierno constituido del Presidente López Obrador y el país entero se encuentra sumido en un auténtico caos y descontrol total de las instituciones que viven a diario ocurrencias dictadas todos los días por la mañana y así camina la administración pública federal a golpe de puntadas y puntadas.

Desde Texcoco a Santa Lucía, Dos Bocas, la crisis económica, la casi nula inversión extranjera, la agonía de Pemex acompañan el nulo crecimiento económico del país. El desempleo crece y crece a pasos agigantados en todos los rincones de México, donde vemos como los pequeños, medianos y grandes negocios cierran sus puertas.

En lo social, el vulgar desprecio al programa de estancias infantiles también conocido como guarderías, dejando en la calles a cientos de miles de niños, madres solteras y personal pedagógico y administrativo en la calle, con el pretexto nacional de la maldita corrupción que carcome al país entero, sin más, se cierran todas las estancias con el desprecio conocido y ratificado por las instituciones.

“La Esperanza de México” en seis meses se diluye a diario en punto de las 7 am desde Palacio Nacional a golpe de discursos y más y más ocurrencias que no tienen fin. Declaraciones van y vienen por parte del jefe del ejecutivo federal, así como por parte de su ilustre equipo de colaboradores que no se ponen de acuerdo en nada.

Por citar solo un caso de muchos que hemos vivido los mexicanos durante estos seis meses de la autoproclamada Cuarta Transformación del país, los funcionarios del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), encargado de administrar el mercado eléctrico en el país, anuncio hace unos días una “alerta de emergencia por energía eléctrica en la península de Yucatán, no hay suficiente gas natural en el país y pueden haber apagones constantes”, esto decía el comunicado.

Sin embargo, al día siguiente de la publicación del comunicado, el Cenace publicó otro comunicado diciendo “que se habían equivocado y que los datos estaban mal y que no era cierto que hubiera una alerta de emergencia eléctrica y que ya estaban tomando las medidas para solucionar el problema.”.

Así como este caso, muchísimos más donde los ilustres funcionarios de la Cuarta Transformación dicen una cosa y después otra, mientras el Presidente López Obrador procura enmendar la plana como vocero de su propio gobierno, diciendo también una cosa distinta a sus funcionarios.  Y siguen pasando los días, semanas y meses de este gobierno de izquierdas y el país pasmado.

¿Cuánto tiempo más tiene que pasar para que el Presidente aprenda a gobernar y sus funcionarios públicos a administrar el país? Estamos en la antesala de una profunda crisis económica, política y social sin precedentes.

¿No cree usted?

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