La Real Academia de la Lengua define, en su primera acepción, la mentira, como “expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se piensa o se siente”. Es decir, quien a sabiendas de un hecho o de una acción por venir, en consecuencia, de actos o condiciones naturales; niega que sucederá, ¡miente!
Durante la pasada administración, en diciembre del 2016, el costo del trasporte público en León, sufrió uno de los incrementos más sustanciales que se hayan tenido. Pasó de costar $9 pesos a $11, es decir un 22.22% de aumento.
Las razones de este aumento, no sólo fueron por los efectos inflacionarios y su repercusión en los costos de operación, del sistema, sino por la modernización de las unidades, reconfiguración de rutas y costo financiero de los créditos.
Como lo dicta la normativa, se instaló la Comisión Mixta Tarifaria para analizar, estudiar y definir el aumento.
El gobierno municipal, a cargo de Héctor López Santillana, no tuvo otro empacho más que aceptar el incremento más sustancial en la tarifa. Asumió el costo político y las manifestaciones populares por la medida.
Esta situación, más la eliminación de tarifas preferenciales para adultos mayores, fueron de un gran impacto, en la popularidad del alcalde. Tanto así, que, durante el debate de candidatos, en la pasada elección, donde Héctor López buscaba la reelección, se le formula la pregunta expresa sobre sí habría o no, incremento en tarifa en el próximo trienio, a la cual él contestó, primero de manera evasiva y ante el “conteste sí o no”, su respuesta fue NO, que no lo habría.
En ese momento, Héctor López Santillana, sabía que mentía. Conocía de antemano la situación por la que había subido la tarifa en meses pasados y conocía la condición del porqué sí, y ante qué condiciones y cuáles son los factores, que obligan a tener que ajustarse la tarifa del transporte y debería suceder tarde o temprano.
Él conocía y sabía, que, en primer lugar, una concesión municipal se da ante el impedimento del gobierno a proporcionar el servicio que le mandata la ley. En consecuencia, debe ser negocio para quién lo ostenta.
En este caso la Coordinadora del Trasporte tiene que ajustar sus tarifas si sus costos de operación se ven comprometidos por el incremento en precios de sus principales componentes. López Santillana conocía que los combustibles se incrementaban 2 centavos diarios (antes de la liberación total), también sabía que la paridad peso/dólar estaba comprometida por las condiciones macroeconómicas y el cómo afecta ésta, en el costo de refacciones y de reposición de unidades. También sabía que habría un incremento en los salarios, y que se esperaba una inflación anual esperada de 4%.
Hoy sabemos que el combustible pasó de $14.63 a $21.80 pesos (+49.01%), que los salarios subieron un 13.35%, que el kit básico de refacciones subió un 18.19%. También sabía que, a pesar del incremento sustancial, el costo por viaje promedio, es el más barato de México. Hoy el costo promedio, en efectivo, en León, es de $5.50 pesos, Querétaro $11.00, CDMX $7.00, Guadalajara $7.00, Saltillo $13.00.
Por consecuencia, Héctor López Santillana conocía y sabía que tendría que haber un ajuste en la tarifa a muy corto plazo. Mintió para conseguir un beneficio electoral en ese momento. Es decir, usó la mentira en beneficio propio, la usó para obtener una ventaja. No tuvo la entereza, la dignidad, el profesionalismo para decirle a la ciudadanía, de frente, que el sistema de trasporte requiere de ajustes en el precio de manera cíclica.
Si en este tema tan simple mintió, ¿En qué más nos estará mintiendo?




