Los antibióticos son medicamentos que se utilizan para prevenir o para tratar infecciones, sin embargo, progresivamente los microorganismos han ido cambiando en respuesta a su uso y han desarrollado resistencia. El incremento de la resistencia a los antibióticos ocasiona reducción en las opciones de tratamiento para las infecciones, incremento en los costos de la atención e incremento en la mortalidad.
La resistencia a antibióticos la observamos en una gran variedad de problemas, como neumonías, gonorrea, tuberculosis o infecciones urinarias, haciéndolas cada vez más difíciles de tratar, de hecho, en ocasiones, casi imposibles de tratar.
La resistencia a antibióticos es uno de los grandes problemas de salud pública en la actualidad y se considera que si continúa incrementándose terminará ocasionando más muertes que el cáncer.
El uso, pero particularmente el abuso, de los antibióticos ha sido la causa de este problema, por ejemplo; es común observar su uso para infecciones respiratorias como el catarro común, donde no tienen ninguna utilidad, pero sí conducen a la selección de microorganismos resistentes.
En México, en el año 2010, se publicó el acuerdo para regular la venta de antibióticos, siendo estrictamente necesario contar con una receta médica para poder adquirirlos; este acuerdo se realizó con la intención de limitar el abuso de antibióticos que ocurría como consecuencia de la automedicación o de la prescripción inadecuada en las farmacias.
Las recetas para antibióticos deben realizarse de acuerdo con la normatividad, se debe señalar la denominación genérica del medicamento y la duración del tratamiento. Los establecimientos dedicados a la venta o dispensa de antibióticos al menudeo a usuarios y al público en general, deben registrar la fecha de venta, la cantidad vendida y el nombre de quien prescribe la receta, número de cédula profesional y domicilio.
Es importante recomendar a la población general:
– NO automedicarse, deben tomarse antibióticos sólo cuando sean prescritos por el médico.
– NO exigir antibióticos cuando el médico señala que no son necesarios.
– Seguir las instrucciones del médico con respecto a su uso, respetando el número de tomas y la duración indicada del tratamiento.
– NO compartir antibióticos a otros.
– Evitar infecciones que requieran de antibióticos, mediante la vacunación, el lavado de manos continuo, la preparación y conservación adecuada de los alimentos.
Limitar el creciente problema de la resistencia a los antibióticos requiere del trabajo conjunto de la sociedad, con los profesionales de la salud. Los antibióticos bien usados pueden salvar vidas, usados inadecuadamente pueden ocasionar problemas graves, no arriesgues tu vida, ni la de tu familia.
@doctormosqueda



