miércoles, septiembre 2, 2026
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“Instrucciones para contar muertos”

Supe que Tamaulipas era Tebas y Creonte este silencio amordazando todo. 

     Conocí a “Antígona” del poeta griego Sófocles, cuando buscando material para mi clase de Teatro, me topé con su trágico texto  (que usted puede encontrar gratuitamente en versión PDF en internet), y como buena maestra que soy, me di a la tarea de leerlo completito haciendo voces y gestos para cada personaje, y es verdaderamente un tragedias, (según lo que pude entender).

     Antígona solo quiere enterrar a su hermano Polinices, quien ha muerto mientras peleaba en contra del rey Creonte, quien ha prohibido darle santa sepultura al traidor, ¡que se lo coman los perros salvajes y los cuervos! Antígona, desobedece la orden y la cachan, así que la encierran para que muera en vida. De ahí en adelante, casi todos se suicidan, y sin embargo, yo rescato algo de esta Antígona, tuvo mucha suerte, por lo menos supo dónde estaba el cuerpo de su hermano.

     Sin embargo, la Antígona de la poeta mexicana Sara Uribe (Querétaro, 1978), ANTÍGONA GONZÁLEZ (texto también gratuito en PDF), ni siquiera puede enterrar a su hermano Tadeo, pues es uno de los tantísimos desaparecidos, consecuencia de la guerra contra el narco que desde 2006 nos aterra y nos desaparece.

     Sara escribe este texto en 2011 por encargo de la directora teatral Sandra Muñoz, y ahí entre la investigación para armar lo que algunos consideran un poema documental, encuentra muchas más versiones – adaptaciones de la Antígona de Sófocles, así que entre esas varias Antígonas, los testimonios de familiares y artículos periodísticos, sin ficciones, Sara logra construir la voz de esos otros que ya nadie escuchamos, porque hemos escuchado parece ser las mismas historias en diferentes voces durante tanto tiempo, que ya nos acostumbramos, pero es urgente abordar el tema de la necesidad de recuperar los cuerpos perdidos ante las desapariciones forzadas. De entrada, nadie deberíamos desaparecer.

     Sé que es muy difícil comprender esto cuando lo más horrible que se nos ha perdido es tal vez un objeto, y no deseo que nadie nos convirtamos en Antígona o Tadeo para sumarnos a las voces, basta con empezar tal vez a leer este libro que es simplemente una posibilidad de entender el proceso por el que pasan quienes no encuentra el cuerpo del hijo, del marido, del padre, del hermano. Leemos a Antígona González, para que leyendo y nombrando nadie desaparezca, a nadie se nos olviden que hay miles esperando regresar a casa, que hay miles esperándolos, aunque sea solo su cuerpo…

Todos aquí iremos desapareciendo si nadie nos busca, ni nadie nos nombra.

Correo: lidia.almanza.orozco@gmail.com

Twitter: @LibrosLidia

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