Cada vez mas escuchamos conversaciones, ponencias o discursos políticos que expresan palabras sexistas para referirse a él o a ella como sino supiéramos o identificáramos a “eso” a lo que se refieren con respecto al género: bienvenidos y bienvenidas, niños y niñas, perros y perras, hormigas y hormigos, caballos y caballas (no yeguas), jóvenes y jóvenas, etc., etc., etc…
Y si no te expresas así, resulta que eres ofensivo, intolerante y agresivo con respecto al interlocutor con quien hablas, sobre todo si es mujer o pertenece a un colectivo feminista o sexista porque no eres incluyente cuando te refieres a la mujer y por consiguiente no estás dando su lugar a esa persona.
No me queda claro si estamos ante una moda o simplemente un estilo diferente al hablar o bien, que todos estos movimientos a favor de la inclusión de género o de la revaloración social de la mujer nos están llevando al grado del ridículo para poder expresarnos correctamente. Y que sea necesario para un mayor entendimiento social incluir si o si este tipo de palabras.
En muchas partes de Europa y en América del Sur los colectivos de mujeres o mejor conocidos como feministas, están llevando toda una campaña social y política en sus diferentes países para que sus respectivos gobiernos obliguen a incorporar en sus políticas públicas y hacer realidad que se institucionalice este tipo de lenguaje.
Todo esto en aras de la igualdad, anteponiendo el discurso de que somos iguales los hombres y las mujeres, al grado de que si no nos referimos cuando hablamos con palabras sexistas no incluimos o no damos su lugar a la mujer, provocando una enorme irritación e incluso violencia por parte del hombre que no se refiera en sus maneras de hablar o expresarse al lugar que ocupa la mujer en la sociedad.
Porque ahora también, está de moda que todo provoca violencia en todo y en todos. Sin excepciones, hemos caído en que todo es motivo de ocasionar un severo trauma con quien está uno. Si alzas la voz, si miras a alguien de alguna forma especial o peculiar, sino hablas o simplemente porque lo llegas a pensar, estas ocasionando un trastorno al niño o niña, al adolescente o adulto mayor por la razón que fuera, violentas y ocasionas daños irreversibles al que se siente agredido por tu mirada o por la manera de comunicarte. ¡Por todo!
Tenemos que cambiar el lenguaje machista de acuerdo a todo este movimiento de lenguaje inclusivo al grado de incorporar la letra E en nuestro lenguaje estamos equivocades, tenemes que utilizar la lengue para que nos entiendan y sobre todo, para que el feminismo no se sienta violentada. ¡Imagínese usted! Lo más absurdo. Porque ahora resulta que discriminamos por anteponer la letra O porque es masculino y somos machistas, no incluyendo a la mujer.
Todo este movimiento ideológico ha llegado al grado de que el Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ante el parlamento dijera: “ustedes ayer, todos los miembros y miembras del grupo parlamentario…”. Por supuesto ante el asombro y burla de sus colegas parlamentarios, por referirse así y distinguir y respetar a estos colectivos feministas que están llegando a este grado en la vida política y social de un país como España.
Hay que estar muy pendientes de que estos colectivos no permeen así de tal manera exagerada en la vida social y política de México, ya que son formas y estilos muy de izquierdas en cuanto a propiciar estos referentes de igualdad y género, confundiendo la igualdad con la intolerancia de género.
¿No cree usted?




