domingo, agosto 30, 2026
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Las tendencias no se revierten por arte de magia

¿Qué tan complejo es el escenario económico al que nos enfrentamos?, ¿Cómo reaccionar, en nuestras empresas, ante el estancamiento económico que nos afecta a todos?, ¿Qué estrategias debemos diseñar, a partir de ahora?, ¿Qué proyectos y acciones debemos proponer en la mesa, para revertir estos escenarios?

Lo comparto e inicio estas líneas con estas preguntas porque seguramente, al igual que para en mi caso, algunas de estas preguntas rondan en tu mente. No es para menos, después de observar la realidad que vivimos en muchos sectores: estancamiento de la productividad, reducción de inversiones, poco consumo en el mercado interno, falta de liquidez, creciente cartera vencida, entre muchos otros factores. Dado lo anterior, hoy estamos concentrados en cómo afrontar la situación y proponer soluciones, ya que las tendencias no se revierten por arte de magia.

La semana que recién concluye tuvimos una reunión del Consejo Directivo de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG) en donde, nuestro Presidente Ejecutivo, mi amigo Alejandro Gómez Tamez nos compartió los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016 sobre calzado y su reparación. Este estudio lo realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y su objetivo es proporcionar un panorama estadístico del comportamiento de los ingresos y gastos de los hogares en cuanto a su monto, procedencia y distribución. Con ello, la ENIGH permite conocer los principales rubros de gasto de los hogares mexicanos y profundizar respecto a los gastos monetarios en productos específicos como vestido y calzado.

Pues bien, los resultados de la ENIGH no son alentadores en lo absoluto. En datos duros te comparto que el gasto total trimestral de los hogares mexicanos fue de 941.7 miles de millones de pesos (mmdp) y dicho gasto fue realizado por 33.8 millones de hogares. De este monto de gasto, tenemos que 43.6 mmdp fue destinado a la compra de Vestido y Calzado, cifra que equivale al 4.62% del total del gasto de los hogares.

Del total del gasto de los hogares, un total de 16.8 mmdp fue gasto en Calzado y su reparación, cifra que equivale al 1.79% del total del gasto de los hogares. Los hogares mexicanos están ordenados en deciles de acuerdo con su ingreso corriente total trimestral, y tenemos que de los $28,159 pesos de gasto monetario promedio trimestral de los hogares mexicanos, son apenas $1,303 pesos lo que se destina a vestido y calzado.

Este gasto por familia es todavía más impactante porque solo 19.9 millones de hogares reportaron haber gastado en calzado y su reparación durante determinado trimestre, es decir, solo el 59.5% de los hogares compraron calzado. Del total de los hogares mexicanos que reportó haber gastado en calzado, el promedio del gasto trimestral por familia es de apenas $843.91 pesos en calzado.

Esta información es un reflejo de lo que vivimos en la industria mexicana del calzado con los bajos niveles de consumo que desafortunadamente imperan en el país. Esto es producto de políticas económicas que han empobrecido a la clase trabajadora y la apertura comercial indiscriminada, que genera la importación de productos baratos fabricados en muchas ocasiones con sueldos de miseria. Esta situación no solamente se traduce en estos productos, aparentemente baratos, sino que impide que las empresas puedan mejorar el nivel de ingreso o salario que le pagan a los trabajadores o la calidad de los productos. El argumento es contundente, si tu quisieras generar un mejor escenario para tus colaboradores, mejores salarios, mejores prestaciones, impactas al costo de fabricación y esto, en un mercado interno controlado por pocos jugadores, que tienen el acceso a productos importados más económicos, te saca de mercado, porque ya no eres competitivo en precio.

Los grandes compradores tienen precios meta rígidos y esto no le permite al fabricante, por ningún motivo, salirse de este esquema de precios (oferta-demanda), lo que por un lado a limita los movimientos e inversiones al interior de su empresa; es decir, el impacto de mejores salarios, innovación, mejores materiales, mayor inversión tecnológica, que deberían ser inversiones estratégicas para incrementar su propuesta de valor, en este escenario, se convierten en mayores costos que aumentan el riesgo de quedarte fuera de mercado.

Fenómenos como este, han creado bajos niveles de ingreso a lo largo y ancho del país. Sumado a otros temas como la baja productividad de la mano de obra en México, que ha sido un problema crónico, no solo en nuestraindustria del calzado, sino que en varios sectores productivos y esto ha generado un nivel bajo de ingresos en las familias mexicanas y la ENIGH representa una fotografía real de ello.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), el crecimiento moderado no ha mejorado el nivel de vida relativo.

Además de reflejarse en un bajo nivel de productividad, está influido por un deficiente rendimiento educativo, el frágil estado de derecho y los obstáculos a la competencia ilegal y generalizada. El pobre desempeño de México en términos de productividad puede explicarse también, al menos en parte, por el bajo nivel de competencias de su fuerza laboral.

La formación y la capacitación laboral es un factor clave para contrarrestar la baja productividad laboral, porque incrementar las habilidades de la mano de obra genera un escenario de mejores alternativas y crecimiento dentro de las organizaciones. Es una realidad que tenemos un rezago en la formación y desarrollo del talento humano y creo que necesitamos apuntalar en nuestras empresas, esa área de oportunidad en favor, no solo de incrementar la productividad, sino en la generación de innovación, ideas de negocio, diversificación, que también son alternativas para desarrollar nuevas oportunidades comerciales.

Si bien todo este escenario es producto de lo que México ha venido implementando en términos de políticas públicas y reformas estructurales, es una realidad de que no podemos cruzarnos de brazos y ser espectadores. Necesitamos, al igual que en las empresas, hacer frente al problema, a integrar e involucrar a nuestros equipos de trabajo para replantear estrategias, que en esta analogía, me refiero a los organismos empresariales, centros de investigación, academia y autoridades, para buscar soluciones que nos impulsen a un mejor escenario para todos, porque de no hacerlo, la tendencia no cambiará por arte de magia.

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