viernes, septiembre 4, 2026
InicioColumnas‘Un Capítulo en México’

‘Un Capítulo en México’

Confesiones

1811, 6 de Mayo, Chihuahua.

Miguel Hidalgo y Costilla, líder de la rebelión que pretendió liberar a la Nueva España, el cura que, junto a unos militares, pretendió darle la espalda a la corona española, ese que será recordado como el ‘Padre de la Patria’, él se encuentra hoy entre rejas, listo para confesar todos sus crímenes.

“Soy Miguel Hidalgo y Costilla, cura del pueblo de Dolores” lo dice sin alzar la mirada, está cansado, está por cumplir 58 años pero siente que ha vivido más que el que viviera cien.

Mientras sus captores se alistan para el interrogatorio, Hidalgo recuerda, deja que su memoria le lleve al momento en que todo comenzó y se sonríe así mismo. Todo le parece confuso, simplemente se dejó llevar. No tenían tiempo, los realistas estaban a punto de atraparles, hizo lo que podía, en el fondo, no creía que sus palabras resonaran de tal manera que haría que toda la colonia se revelará en busca de la libertad. También recuerda los campos de batalla, cientos de hombres muertos y al final ¿Por qué se lanzaban a la guerra? ¿Por qué entendían lo que pasaba en Europa? No. Lo hacían porque confiaban en él. La sangre derramada se encontraba en sus manos, sin tener que contar con todos aquellos inocentes a los que permitió asesinar, todo por mantener unido al ejército, todos lo saben y él no piensa ocultarlo. Al final de sus reflexiones se arrepiente de confiar en Ignacio Elizondo, ese desgraciado fue su perdición, ese perro les traicionó el 21 de marzo en Acatitlan de Bajan.

-¿Por qué señor cura, que derecho tiene para levantar la mano en contra de España?- preguntó el soldado.

-el derecho que tiene todo ciudadano cuando cree la patria está en riesgo de perderse- Hidalgo levantó su mirada, ser un cobarde no era uno de sus atributos –España ya está en manos de los franceses. Seguimos nosotros –los captores se preguntan ¿Por qué no se muestra arrepentido? Cientos en ese momento se encuentran implorando el perdón, pero Hidalgo no, él se mantiene firme.

-hábleme del estandarte de la Virgen.

-tome el estandarte cuando pase por Atotonilco, ni si quiera teníamos la intención de que fuera nuestra bandera de guerra, fue la gente, el pueblo quien la hizo suya.

-usted es un hombre de Dios- señala el soldado –su lugar está en la parroquia ¿Cómo se le ocurrió comandar una insurrección?

–no creo que deba justificar porque comande la insurrección- en ese momento, los ojos de Hidalgo resplandecieron, en ellos aún quedaba bravura y los que le observan sienten como escalofrió les recorre la espalda -Sí. Provoque el odio contra el gobierno porque solo así podría defendernos del peligro de perder todo lo que teníamos, era lo necesario- los captores ni si quiera necesitan seguirlo escuchando.

Miguel Hidalgo, aquel que mostró a los mexicanos el camino hacia la libertad, permanecería encerrado. Cuatro días después escucharía los disparos de las primeras ejecuciones de insurgentes, casi dos meses después se enteraría que Ignacio Allende había sido fusilado y solo hasta el 30 de julio de 1811, los captores llevarán a Hidalgo al paredón de fusilamiento.

Miguel Hidalgo, ‘El Padre de la Patria’ morirá sin sospechar que el movimiento que inició la madrugada del 16 de septiembre, no moría con él, sin saber si quiera que su nombre e ideales, se grabarían a fuego en la memoria que él forzó a nacer.

uncapituloenmexico@gmail.com

Artículo anterior
Artículo siguiente
RELATED ARTICLES

EL HACKER ADOLESCENTE

AHORA, SOBRE LA DOBLE NACIONALIDAD

Día del Adulto Mayor 28 de Agosto

- Advertisment -

Most Popular

Comude Silao impulsa la natación

A darle vuelta a la página

Reconocen a quienes apoyan el Maratón