Un día sí y otro también nos enteramos por cualquier medio de comunicación nacional o local de diversas tragedias a lo largo y ancho de nuestro estado que tienen que ver con actos delictivos violentos. Ningún municipio está exento. Nadie se salva. Da lo mismo el tramo del corredor industrial o las carreteras comarcales. Guanajuato ocupa los primeros lugares de incidencia delictiva en homicidios dolosos, robo de hidrocarburos, robo de autos, robo a casa habitación y un largo etcétera…….
Colonias, barrios o fraccionamientos de todo tipo y clase social desde el norte al sur, este u oriente o punto de la entidad; por igual familias enteras o de manera individual el miedo está latente todos los días en Guanajuato. Mucha gente se levanta y sale de sus casas, pero no saben si van a regresar. La paz y tranquilidad que por muchos años vivimos en el estado, hoy ya no existe. Ha sido arrebatada por el crimen organizado.
La inseguridad campea en todo el estado y los estragos son cada vez más patentes en todas las ciudades de los 46 municipios del estado. Establecimientos cierran sus puertas al ver que la delincuencia no para y merma las ventas diarias de los negocios pequeños, medianos y grandes en todo Guanajuato. Da lo mismo el giro comercial.
El turismo en ciudades como San Miguel de Allende, Guanajuato capital o León, se han visto seriamente disminuidos por la ola de inseguridad que azota a la entidad. Esta Semana Santa, tan esperada por miles de comercios de todo tipo, han visto seriamente dañada su economía al ver con profunda tristeza que el visitante nacional o extranjero no llego con respecto a las expectativas y al comparativo del año pasado.
Comandos van y vienen en cualquier punto del estado liberando a sus activos tiñendo de sangre y muerte a servidores públicos municipales, estatales o federales, así como a civiles inocentes que tienen la mala fortuna de encontrarse en el lugar equivocado a la hora equivocada. Las carreteras del estado se han convertido en lugares de terror y violencia extrema.
Independientemente de las noticias oficiales del gobierno del estado o de los gobiernos municipales, respecto a inversión extranjera en el lugar en cuestión, los comercios locales están cerrados o con poca, muy poca gente. El consumo es mínimo y los despidos aumentan día a día al ver el pequeño o mediano empresario que no hay gente en sus negocios y como resultado, despiden a sus trabajadores y en el peor de los casos, se ven en la necesidad de cerrar sus negocios.
¿Quién pone un hasta aquí a la delincuencia en Guanajuato? La ciudadanía está harta, cansada de seguir escuchando el discurso oficial de las autoridades en el sentido de que si le corresponde a tal o cual nivel de gobierno hacer frente al tipo de delito en cuestión. Se requieren soluciones inmediatas prontas y efectivas.
Así como también, algún tipo de estímulo fiscal o programa de gobierno que compense y ayude al empresario a mitigar el grave problema de la inseguridad y que coadyuve al deterioro del tejido social y económico de sus negocios o empresas. ¿Es el municipio, el estado o la federación quien va a solucionar este grave, muy grave problema social?
No se puede seguir esperando resultados que no aterrizan y mucho menos funcionarios públicos que no dan pie con bola. Ni la cara dan, mucho menos resultados inmediatos. Pero no solo los responsables de la seguridad pública y procuración de justicia, los responsables de reactivar la economía en los municipios y en la entidad, ¿Dónde están? ¿Qué hacen? ¿Cómo van ayudar a mitigar el día a día a cientos de pequeños, medianos y grandes empresarios?
Esta Semana Santa que acaba de concluir, ha sido un autentico termómetro social, económico y político para valorar a cientos de funcionarios y programas de gobierno que simple y sencillamente no han resultado. Ya no hay tiempo para más improvisaciones ni ocurrencias en ningún orden de gobierno. La economía del estado y de los municipios se está cayendo día con día por culpa de la inseguridad y de los otros factores inherentes a este grave mal.
¡Ya basta!




