Guanajuato a través del tiempo, sobre todo durante una época conflictiva de hace poco más de un siglo -1915-, de nueva cuenta volvió a significarse en los escenarios nacionales, en cuyas tierras abajeñas de Celaya y León se definió casi la culminación de la Revolución Mexicana, por las cruentas guerras que se sostuvieron con las denominadas Batallas del Bajío.
Lo anterior, por los enfrentamientos que sostuvieron durante la primavera y que se prolongo hasta el verano, entre abril y junio de mediados de la segunda década del pasado siglo XX acontecieron, con las cruentas batallas entre los ejércitos villistas y constitucionalistas.
En fuentes documentadas y consultadas en las bibliotecas, hemerotecas y archivos históricos generales de la Nación, del Estado y los Municipios, además de diversos autores e investigadores, cuyos estudios versaron sobre en la Revolución Mexicana, se narran y ofrecen pormenores del encuentro de esas batallas entre integrantes de dichas milicias.
Esas batallas dejaron una y mil imágenes de los polvos que arrastró y dejaron los vientos del territorio central guanajuatenses, tanto celayense, como leonés, por las caballadas de ambos bandos, así de los cañonazos que se dispararon para evitar el avance entre ambos enemigos.
Empero, de las batallas revolucionarias en la entidad guanajuatense poco o casi nada son difundidas, solamente se les menciona como mera referencia, sin ahondar en pequeños detalles.
Al hacer un breve resumen de las Batallas del Bajío entre las fueras villistas y constitucionalistas, éstas se efectuaron en tierras guanajuatenses, celayenses y leonesas, desde abril y hasta junio de 1915.
En 2019 se cumple poco más de un siglo de los más importantes acontecimientos revolucionarios en el Estado de Guanajuato: las batallas de Celaya y León.
Las fuentes consultadas, afirman en sus textos que “..no está muy lejos todavía el barullo por las celebraciones del Centenario de la Revolución, que en nuestra entidad tuvieron una especial repercusión por los lugares y los personajes”.
Citan que “esa cercanía no se tuvo hace cinco años con el centenario de la Revolución Mexicana, detonada por Madero desde el norte y cuyos primeros compases se vivieron con mayor intensidad en otros puntos del país”.
En referencia a las batallas de Celaya y La Trinidad (en León), acontecidas entre abril y junio de 1915, que significaron el principio del fin para la División del Norte, la otrora poderosa milicia de Francisco Villa, que tras el asedio de las fuerzas federales comandadas por Álvaro Obregón, fue progresivamente disminuida y desarticulada, hasta convertirse en poco más que una guerrilla.
Sobre lo anterior, fuentes consultadas resumieron: “fue detalle que añade celebridad y aire legendario a la segunda de aquellas confrontaciones fue que en territorio leonés, en la antigua hacienda de Santa Ana del Conde para ser exactos, donde el General Alvaro Obregón perdió su brazo”.




