jueves, septiembre 3, 2026
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Cuando el hambre entra por la puerta

Esto lo hemos oído infinidad de veces: cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana. Esto aplica, normalmente, en las relaciones sentimentales entre una pareja.

Sin embargo, aplica también en la relación entre un accionista y la empresa en la que tiene invertidos sus fondos. En el momento en el que la empresa comienza a tener problemas para mantener una sana operación, sus accionistas podrían tratar de “abandonar el barco” antes de que se hunda. Desgraciadamente, el hambre llega a las empresas que no tienen forma de hacerse de nuevos recursos para financiarse.

De acuerdo con cifras del INEGI, en Guanajuato, la esperanza de vida de un negocio es de 7.7 años; y en la ciudad de León, de 6.8 años. Esta cifra se encuentra en línea con el promedio nacional que indica que, el número de años promedio que dura un negocio operando en nuestro país, es de 7.8 años.

Visto de otra forma, de cada 100 negocios que, con toda ilusión, inician operaciones en México, 33 habrán muerto al primer año de operaciones, 65 antes de los 5 años y 76 antes de los 10 años de vida. Según un estudio publicado por McKinsey, actualmente las grandes corporaciones no durarán más que un par de décadas en el mercado.

Dado este panorama, la “nueva” Bolsa Institucional de Valores (BIVA) y el Tecnológico de Monterrey, acaban de firmar un convenio de colaboración para el desarrollo del talento humano y el fomento de la educación y cultura financiera en México. En palabras de Gabriel Morelos, Decano de la Escuela de Negocios del Tec de Monterrey, en la región Ciudad de México, “para que el país crezca a los ritmos objetivos son necesarias tres cosas, políticas públicas que favorezcan la inversión, un espíritu emprendedor y acceso al financiamiento”.  En este último rubro es donde BIVA, como mercado de valores, puede jugar un papel preponderante.

El mercado de valores, es el lugar donde ocurren transacciones de compra y venta de los valores de las empresas listadas. Las empresas al hacer sus ofertas de valores buscan recabar fondos para sus operaciones y nuevos proyectos. Los compradores, inversionistas grandes y pequeños, que pueden ser empresas, instituciones financieras o personas físicas, lo que buscan es obtener un beneficio por el dinero invertido.

Si los proyectos de las empresas listadas son exitosos, el valor de las empresas se incrementa y, por ende, los inversionistas reciben un buen retorno por su inversión. Si, por el contrario, la empresa no alcanza los resultados esperados, el valor de esta decrece; y los inversionistas pierden parte de los recursos invertidos.

En palabras de María Ariza, directora general de BIVA, por el tamaño de la economía mexicana, deberían existir aproximadamente 800 empresas listadas en el mercado de valores. Desafortunadamente, por la complejidad y el alto costo que representa el realizar una oferta pública inicial, menos de 150 empresas recurren a esta fuente de financiamiento.

Si las empresas no se profesionalizan y no recurren a mejores prácticas de negocios, no serán sujetos de crédito ni con los bancos, ni con la bolsa de valores y, a la postre, si sus dueños no cuentan con el capital suficiente, estarán destinadas al fracaso. Así que, cuando el hambre entra por la puerta, las empresas cierran; y la economía no crece.

gituartem@gmail.com

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