martes, agosto 25, 2026
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¡Tiene un brazo robótico!

Johana es una chica de sexto de primaria que nació sin su brazo izquierdo, sin embargo, un grupo de doce jóvenes de secundaria y preparatoria diseñó un brazo robótico para ella.

Es una prótesis eléctrica, con las señales que capta emitidas desde el brazo de Johana. El proyecto fue diseñado por estudiantes leoneses del Colegio SuBiré, y fue terminado en sólo siete semanas.

Daniela Martel explicó que estuvieron divididos en dos equipos: Uno de mecánica y otro de eléctrica.

Ante el hecho de desarrollar un proyecto de nivel doctorado en siete semanas, señaló que fue “algo impresionante para jóvenes de secundaría y preparatoria”.

Ahora Johana cuenta con dos prótesis para su brazo, una de gancho, y su nuevo brazo robótico, con el que tiene apenas 15 días.

El brazo es morado debido a que ese es el color favorito de Johana, a quien le gustan mucho dibujar y hacer deportes.

“Las dos prótesis son las mejores, me costó trabajo porque no estaba acostumbrada a hacer este tipo de fuerza”, expresó Johana.

ESTÁ MUY ‘PADRE’

Con su nueva herramienta, Johana ahora puede tomar objetos de hasta 5 pulgadas, y para acostumbrarse realizó varios ejercicios, uno de ellos, tomar una naranja con su brazo biónico y dejarla caer en su brazo derecho.

Dijo también que sus amigos dicen que está muy ‘padre’ porque ellos nunca habían visto ese prototipo y agradece y felicita a sus compañeros por haber creado ese nuevo brazo.

“Espero que esté tipo de prótesis sean útiles para las personas que lo necesitan”, sentenció.

Ayer en las instalaciones del Instituto SuBiré, Johana realizó una serie de demostraciones en las que hizo la seña de amor y paz, también pudo tomar un celular y abrió y cerró varias veces su mano.

Emilio García, un joven de secundaría que también participo en la creación de proyecto, señaló que en el equipo de electrónica se encargaron de la programación y ensamblado de circuitos.

Por medio de electrodos que captan las señales eléctricas emitidas por el bíceps de Johana, es como el brazo que funciona con baterías recargables transforma la energía en movimiento.

El brazo pesa unos 700 gramos y los electrodos tienen que cambiarse diariamente, pues la zona en donde se le colocan a Johana debe limpiarse muy bien.

El brazo puede estar en uso aproximadamente ocho horas continuas, sin embargo, no se puede utilizar en los deportes que a Johana le gustan como natación o volibol, debido a que es una primera fase del proyecto.

TRABAJO VOLUNTARIO

El proyecto surgió debido a que en un encuentro de escoltas de diversos colegios, Johana es la abanderada de su escuela, ella es de Guadalajara y los jóvenes al percatarse de esa diferencia quisieron hacer algo para ayudarla y de paso aprendieron.

La mamá de Johana, Blanca, señaló que no pagó ni un sólo peso por la prótesis, ya que fue voluntad propia de los jóvenes leoneses el regalarle el brazo.

Señaló que el hecho de que su hija no cuente con una extremidad completa no ha sido impedimento para que Johana se desenvuelva y busque cumplir todos sus sueños.

El precio comercial del brazo aproximadamente es de 10 mil pesos, sin contar la impresión en 3D del plástico.

Como una práctica de concientización, los doce jóvenes antes de arrancar de lleno con el proyecto, se vendaron un día entero una extremidad y se limitaron a usar sólo uno de sus brazos.

La respuesta de ellos en esta experiencia fue que se les hizo difícil y les causó mucha impotencia no poder con las actividades que cotidianamente hacen con sus dos brazos.

APRENDIZAJE DE VALOR

También aprendieron a valorar más lo que tienen y, específicamente su cuerpo, y a pensar en no hacer locuras que puedan dañarlo.

Johana se ganó aun más el respeto y la admiración de ellos y se motivaron para realizar este proyecto, porque expresaron que si cuentan con la capacidad y la oportunidad de ayudar a alguien lo harán.

Los jóvenes de preparatoria que participaron son Cristina Chibana Moreno, Benjamín Carvajal, Juan Olivares, Sofía Juárez, Aranza Soto, Fabiana Caballero, Joaquín Rodríguez, Pablo Calvillo, y Daniela.

De secundaria, Yoara Mayoral, Lía Zuñiga, Georgiana Martínez, Misael Durán, Rogelio Esteban  y Emilio García.

La intención de este proyecto también fue romper paradigmas, según Cristina Chibana Moreno, pues este modelo de trabajar en grupo y en pro a algún beneficio de su comunidad es una nueva forma de aprendizaje diferente a la tradicional.

Ahora están compilando un manual de uso y mantenimiento para el brazo de Johana, pues desean continuar su proyecto para hacerle mejoras, que su compañera tenga mayor comodidad, que pueda hacer más movimientos y que le sirva para muchas más actividades.

Para eso les hará falta investigar más acerca de programación, movimientos, reacciones químicas y medición, así como también conseguir materiales necesarios, pues en la medida que Joahana crezca el brazo también deberá crecer.

El tiempo de vida del actual es de tres años aproximadamente, tiempo en el cual los doce leoneses esperan ya tener una segunda o hasta una tercera fase en dicho proyecto.

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