martes, agosto 25, 2026
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CUARTA TRANSFORMACIÓN

AMLO, la democracia y las ideologías: El Papa Francisco

El desmesurado crecimiento del populismo en el mundo ha evidenciado una crisis de gobernabilidad en prácticamente todos los regímenes democráticos y por supuesto, en aquellos sistemas como el mexicano, que tienen una joven democracia, donde sus instituciones aún son frágiles y qué decir de la cultura política que aún se fragua entre dudas y añoranzas del viejo sistema autoritario que vivimos y el paso a la transición política democrática.

Esa nueva moda de gobernar donde “paladines de la democracia y la justicia” pretenden imponer modelos y formas de gestión administrativa rediseñando mecanismos de gobierno para hacer más ágil y eficiente la administración pública y pretender acabar con problemas históricos en sus distintos países, han traído consigo caos, improvisaciones e incluso violaciones a la norma jurídica constitucional y leyes secundarias.

Por otra parte, es verdad que existe un hastío ciudadano generalizado en  muchos países desarrollados y en vías de desarrollo, respecto al sistema de partidos y la llegada de líderes que son más de lo mismo, que no aportan nada o muy poco a sus comunidades y esto ha dado pie al arribo de nuevos liderazgos con ideas o propuestas inusuales, que los ciudadanos han aceptado con la esperanza de encontrar “algo” nuevo para beneficio de sus familias y ciudades.

De tal suerte, que el populismo se ha adueñado de todo tipo de países y sociedades de larga tradición democrática o en vías de serlo, como es el caso de los EE.UU, México, Brasil, Bolivia y Venezuela por citar solo algunos en nuestro continente. Ante tal fenómeno sociopolítico, el Santo Padre, el Papa Francisco, ha expresado su punto de vista que a continuación comparto con ustedes:

“Un aspecto fundamental para promover a los pobres que están en modo como los vemos, no sirve una mirada ideológica que termina usando a los pobres al servicio de otros intereses políticos y personales. Las ideologías terminan mal, no sirven, las ideologías tienen una relación o incompleta o enferma o mala con el pueblo. Las ideologías no asumen al pueblo, por eso fíjense en el siglo pasado en que terminaron las ideologías… en dictaduras siempre, siempre. Piensan por el pueblo, no dejan pensar al pueblo.

Como decía aquel agudo critico de las ideologías cuando le decían sí, pero esta gente tiene buena voluntad, quiere hacer cosa por el pueblo… sí, sí, sí, todo por el pueblo; pero nada con el pueblo.  ¡Esas son las ideologías!”.

Salvo lo que usted opine amable lector, son palabras o reflexiones profundas que expresan la fuerza de la realidad como resultado de lo que la historia nos ha enseñado y dejado como expresión de movimientos y pensamientos de “lideres” sociales que únicamente piensan en el pueblo, pero que no se ocupan del pueblo y utilizan al pueblo para beneficiarse de él y buscan provecho a sus planes de vida privada y política.

El hartazgo del pueblo a los muy diversos problemas que vive una sociedad como por ejemplo la corrupción, la inseguridad, la pobreza extrema, la falta de oportunidades, la opacidad, la falta de transparencia, la alternancia política y tantas cosas más; hacen que hoy en día se acepte la llegada al poder de “cualquiera” que presenta soluciones mágicas y rápidas, lo que sea siempre y cuando haya resultados. Dando paso al populismo voraz y despiadado.

La buena voluntad de parte de esos líderes no es suficiente para crear soluciones mágicas o maravillosas diciendo que solo les importa el pueblo y que sea la voz del pueblo la que mande e imponga, quite o ponga autoridades e incluso hasta programas de gobierno con la justificación que el pueblo “es sabio”. La manipulación al pueblo está más viva que nunca con programas sociales asistenciales que solo regalan dinero y no forman al pueblo en lo más básico que es trabajar y educar.

No dejar pensar al pueblo en nombre de las ideologías, la democracia y la solución inmediata a tantos y tantos problemas es continuar con el engaño social en búsqueda de la nada, salvo la obtención de crear un andamiaje político, partidista y popular para la creación de bases jurídicas que encaminan al pueblo a una posible dictadura en el nombre de la supuesta voluntad del pueblo y para el pueblo.

Ya lo dijo el Papa Francisco, respecto a las ideologías… “todo por el pueblo, pero nada con el pueblo”.

¡Mucho cuidado!

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