lunes, agosto 31, 2026
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León durante los tiempos bélicos

La Segunda Guerra Mundial fue un acontecimiento histórico que impactó todos los rincones del planeta.

León y Guanajuato, por supuesto, no fueron la excepción. Aunque quizá no haya datos muy conocidos, la ciudad y el Estado tuvieron su respectivo papel en el más cruento conflicto del Siglo XX.

Los datos son de sobra conocidos: El casus belli –o causa de guerra, es decir, motivo que dio inicio al conflicto- fue la invasión de los nazis a Polonia, el 1 de septiembre de 1939 y concluiría hasta el 2 de septiembre de 1945.

Durante todo ese tiempo el planeta entero se convulsionaría. Habría gente que desde su hogar, mientras sostenía un periódico o escuchaba la radio, se inclinaba a favor de las Potencias del Eje (integrado por Alemania, Japón e Italia) o bien los Países Aliados (fundamentalmente Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Rusia) durante todo el conflicto, las más grandes ciudades y las comunidades más pequeñas tendrían en cuenta las acciones de los diferentes países.

Mientras tanto… ¿qué sucedía en León?

LA CIUDAD EN LOS AÑOS 40

En aquel entonces, León era una ciudad pequeña. A inicios de los años 40, según informa el libro “Así era León” escrito por Navarro Valtierra, había música en la Plaza Principal, dirigida por Pascual Pantoja.

En 1941 se funda el Instituto Lux, y ese mismo año, comienza a transmitir la estación XERZ, un elemento fundamental para que la ciudadanía estuviera informada no sólo de lo que ocurría en su ciudad y Guanajuato, sino en todo el planeta.

En 1944 el Presidente Municipal, Salvador Muñoz Orozco, comenzaba trabajos de pavimentación en la creciente ciudad, y comenzaban los primeros desfiles de carros alegóricos debido a la feria de enero.

De manera irónica, un año después de que acabara la guerra, iniciaría en León la matanza del 2 de enero de 1946.

Lo inevitable fue que, durante el conflicto bélico, la Capital del Calzado se vio afectada.

Hoy en día la gente recuerda nombres como Auschwitz, Eisenhower, Churchill, Hitler o Goebbels, pero suelen olvidar los pequeños héroes y villanos quienes, a su manera, pusieron su granito de arena durante aquellos años.

BOTAS LEONESAS PARA LOS ALIADOS

Información sobre la ciudad en tiempos de los Aliados y el Eje, sobra. Se puede encontrar en la hemeroteca del Archivo Histórico.

Abundan los periódicos de aquel entonces, que publicaban las noticias internacionales y locales. “La opinión del centro”, “Gaceta de Literatura” y “Guanajuato diario del Bajío” eran algunos de los títulos que se leían a la sombra del Palacio de Presidencia.

Dicen que no hay mal que por bien no venga, y la Segunda Guerra Mundial y su impacto en León fue el mejor ejemplo, ya que durante aquellos años, la producción de botas aumentó de manera impactante, pues las enviaban a los soldados de Estados Unidos.

Esa acción favoreció de manera considerable la economía de la ciudad, elevándola como una de las cunas del calzado.

Muchas de las botas que llevaban los estadounidenses, eran de manufactura leonesa. Posiblemente un par de algún obrero abajeño terminó en los pies de un soldado que desembarcó en Normandía.

NAZIS Y SOLDADOS

Puede parecer producto de una novela, pero hubo un soldado leonés en el frente, y un espía nazi en Guanajuato.

En el libro “Los nazis en México” de Juan Alberto Cedillo, se menciona a Oskar Hellmuth Schreiter, quien fue hombre de confianza del Tercer Reich y llegó a México a inicios de los años veinte y se quedaría durante la guerra. Llega a Veracruz, pasa por Morelia y León, para quedarse en Guanajuato fingiendo ser profesor. Participó en la Unión Nacional Sinarquista y difundió propaganda nazi, pasando toda la información valiosa a su país. Schreiter aparece como personaje en la novela histórica “El código nazi” de Francisco Haghenbeck.

En el lado opuesto, el de los Aliados, hubo un soldado leonés apoyando a Estados Unidos. Su nombre fue Tony Pompa, y después de venir al mundo en León, se fue a vivir a Romita y posteriormente emigraría con sus padres a Estados Unidos, donde se enlistaría. Todo esto consta en el libro “Ecos de lejanas voces”.

Tony fue sargento del bombardero B-24 y estuvo en Aviano, Italia. El 31 de enero de 1944 el avión es atacado por los alemanes y cae en picada. Desgraciadamente, su paracaídas se atoró con el avión. Fue uno de los muchos caídos en batalla, y orgullosamente leonés.

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