Entre la diversidad de productos del Pabellón Guanajuato, destacan las artesanías elaboradas por indígenas, no solo de Guanajuato sino de Michoacán o Querétaro. Tres de ellos cuentan sus experiencias para El Heraldo.
Remedios Enríquez es otomí, originaria del municipio de Tierra Blanca y hace honor a su nombre, pues actualmente tiene una microempresa dedicada a promover los productos naturistas y de herbolaria llamada “Raíces de mi pueblo indígena”.
Se trata de champús, jabones, tés, y gotas. También vende cacahuates garapiñados y pinole. Todo lo hacen con plantas naturales.
“Lo recomendamos con la total confianza, porque sabemos lo buenos que son los productos de la tierra. En nuestro municipio hay muchas plantas curativas y ni siquiera lo sabemos, por eso es importante difundirlo. Lo que más se vende son los tés y las pomadas. Actualmente llevamos en el mercado 5 años, para gloria de Dios”, dice.
Desde que era niña, aprendió sobre plantas gracias a su abuela. Después Remedios se interesó por promover el naturismo y compró frascos para llenarlos de productos. “Yo les digo recetas abueladas, porque ella me enseñó todo lo que sé”.
Otro caso es el de Felicitas Pérez, de Amealco, Querétaro, quien se dedica a vender muñequitas queretanas de diferentes tamaños y precios. Algunas de 30 pesos, y otras hasta de 180.
Ella se dedica a hacerlas totalmente a mano, y a mostrárselas a todos los visitantes de la Feria. Pese a las pocas ventas debido a la falta de gasolina, sabe que han resultado muy populares.
Finalmente, está el ejemplo de Felipe Cipriano, oriundo de Ichán, Michoacán. Él es orgullosamente purépecha.
Para el público que visita la Feria muestra pulseras, collares e incluso atrapasueños. Todos sus productos están hechos a mano, los más costosos cuestan 150 pesos y los más económicos están entre 20 y 50 pesos.



