Todo parece indicar que los esmeraldas del León iniciarán a partir de éste sábado una nueva era, una era sin “ego”, una era con otras caras y una mínima base de aquel inolvidable campeón del ascenso y bicampeón de la Liga MX, pero lo más interesante, una época sin ego, sí, sin Mauro “Egoselli” Boselli, para romper con los grilletes que mucho tiempo ataron a ésta fiera leonesa.
Aunque las noticias han caído a cuenta-gotas, las últimas que nos ha traído nuestro Heraldo de León indican que el llamado “matador” ha emprendido el vuelo (¿la huida?) a tierras brasileñas para el fin de semana enrolarse con el Corinthians; en lo particular, espero que se quede mucho tiempo por allá, para cortar de tajo con esa era de egoísmos, egolatrías, vanidades y soberbias que, aparte de sus goles, dejó Mauro.
Quizá regrese en unos días a “despedirse” de “su querida afición” y ello no será sino una oportunidad más para justificar sus comportamientos y “quedar bien” con quienes lo consideraban un ídolo, que hoy por hoy se derrumba, por más que la constancia de los goles quede en el recuerdo y registro de la memoria futbolera del Club León y de la ciudad.
Que así sea y el León viva nuevas épocas que hagan olvidar los malos momentos y vuelvan a sonreír las mejores jornadas de la fiera; y que por el momento, siga descansando en paz futbolísticamente el record de Don Adalberto “Dumbo” López, que sí labro su recuerdo a base de goles y de identificación con la noble afición que lo vio jugar y portar con orgullo la playera verdiblanca, por más que haya uno que otro despistado que por no haberlo visto jugar, niegue la grandeza de un verdadero ídolo de pies a cabeza.
Duelo de fieras para abrir el torneo.
Se viene el primer juego del León de Ambríz, recibiendo a los “Tigueres” del Tuca, éste sábado, duelo de pronóstico reservado y que nos dará un parámetro de lo que hará este equipo renovado; Nacho dice estar contento con las contrataciones, esperemos que le respondan en la cancha y que él también responda en el banquillo. Veremos para opinar.
Que esta primera columna de “balonenlared” del 2019, sirva para enviar a todos, un fuerte abrazo.
Eugenio Espinosa




