RECOMENDACIONES
La Comisión Nacional Para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros –Condusef- hace las siguientes recomendaciones:
- Disminuir los gastos personales. Gastar sólo en productos y servicios de primera necesidad.
- Ahorra, en lo posible. La cultura del ahorro es indispensable.
- Mantener el dinero en una institución financiera o bancaria confiable porque hoy día hay algunos ahorradores a la antigüita “bajo el colchón”.
- Evitar adeudos que carezcan de tasa de interés fija.
- Analizar la tasa de interés sobre la cual se pagará la deuda.
- Conocer la diferencia entre usar una tarjeta y el concepto de endeudarse.
- Evitar compras a meses sin intereses porque estas promociones son sólo una ilusión.
- No olvidar que, al incumplir el pago, los bancos o tiendas aplican gastos de cobranza y despachos de abogados.
Los compradores compulsivos están atrapados y sin salida dentro de su tarjeta de crédito. Desde el “buen fin” hasta el cierre de diciembre, siguen “de shopping” entre deudas y altos pagos de “interés” bancario.
Pocos son los tarjetahabientes que hacen un uso responsable y adecuado de su capacidad de crédito, pero los más rebasan toda expectativa hasta caer en una “bola de nieve” que en muchos casos se convierte en impagable.
A mediados de noviembre inició el maratón de compras, muchos usuarios de tarjeta consideran que los ingresos de aguinaldo y caja de ahorro serán un soporte adecuado para solventar los fondos de su crédito.
“No, no es así. Ya hice cuentas y mis números dicen que gasté mucho más del efectivo del cual dispongo, tendré que iniciar el año muy apretado del cinturón”, dijo entre sonrisas de preocupación Mario Andrés, joven empleado.
Otros ciudadanos con deudas bancarias consideran que la tarjeta de crédito es una prisión de la cual sólo se sale en tiempos de tregua y espacios concedidos con los convenios entre el particular y el banco.
“Siempre hay la piedra en el zapato, nunca se puede caminar cómodo porque siempre está de por medio el fantasma de los cobradores con sus llamadas telefónicas o requerimientos hostigadores”, explicó Irene, tarjetahabiente.
Lo cierto es que, para muchos ciudadanos, las compras forman parte de una condición de felicidad humana, a pesar de que en muchos casos los productos o prendas adquiridas no cumplieron con la exigencia del comprador.
Las grandes tiendas aprovechan el fenómeno compulsivo de comprar para ofrecer descuentos, promociones, primer pago a futuro, a meses sin interés…
Las promociones están durante todo el año, pero las semanas de fin de año hay más demanda y la gente abarrota las casas comerciales con una especie de psicosis “para alcanzar la promoción”: buen fin, Navidad, año nuevo, invierno… y ahora vienen las compras de juguetes con motivo de la festividad de Reyes.
“Pare de sufrir, pare de comprar”, dijo en tono de buen humor Matilde, quien se dijo compradora empedernida, pero hoy, “ni tarjeta del Oxxo tengo”.




