Durante la temporada navideña, surgen algunos oficios y tienen más auge otros. Uno de ellos son los artesanos que se dedican a arreglar figuras del Niño Dios, una costumbre tan decembrina como mexicana.
Es normal caminar por las calles de cualquier colonia popular de León, (y también del país) y contemplar, en alguna casa, un letrero que dice “SE REPARAN NIÑOS DIOS”. Los dedicados a este oficio suelen ser autodidactas, que aprendieron por su cuenta con base en prueba y error. En la Santa Clara está el caso de Don Pedro Miguel Mendoza.
Don Pedro va a cumplir 86 años en el 2019. No está jubilado y nunca pudo lograrlo, pues trabajó siempre por su cuenta como pintor de brocha gorda y otros oficios. Aprendió a hacer las cosas por su cuenta, y así fue como poco a poco dominó el arte de la restauración de la figura religiosa navideña por excelencia.
PROCESO
El proceso de arreglarlo es tardado: Pedro hace todo lo posible. Incluso le han llevado figuras hechas cachitos, y el tiene que formar el rompecabezas, para luego pintarlo. No hay un secreto, afirma, salvo la paciencia. Cuando falta un pedazo se suple con papel y pegamento. Después se pinta con esmalte. Ha restaurado incluso figuras de madera, que datan de principios del siglo XX.
Tiene 60 años viviendo en la Santa Clara. En la calle donde vive, que es la San Antonio, no solo está Pedro sino otra persona dedicada a arreglarlos. Don Pedro explica que la restauración de esas figuras es un arte y también un oficio, distribuido por todo León. No hay mucha gente dedicada a ello, además quienes los arreglan cobran de 80 a 100 pesos, por lo que quienes se dedican a esa labor son muy requeridos y apreciados.
“Me decidió a arreglar Niños Dios cuando ya no me daban trabajo, y de plano ya no podía trabajar. Aprendí cosas sobre la marcha, pro también ya sabía restaurar, pegar y pintar”, dice.
“En ocasiones me han dejado Niños Dios y no han venido por ellos”.




