Jesús Juárez Mazo más conocido como Jesús Malverde, fue un bandido salteador de caminos. Su culto se ha extendido por todo Sinaloa y fuera del estado, se le han levantado varias capillas, la primera de ellas se construyó en Culiacán; posteriormente en Tijuana, Badiraguato, Chihuahua, en la carretera que lleva a la ciudad de Aldama, Colombia y Los Ángeles. Malverde fue conocido como «El Bandido Generoso» así como «El Santo de los Narcos» pues para muchos fue una especie Robin Hood. «Malverde» era un apodo derivado de «el Mal Verde», dado que realizaba sus asaltos entre la espesura verde del monte.
Apodo: «Malverde» era un apodo derivado de «el Mal Verde», dado que realizaba sus asaltos entre la espesura verde del monte.
Los relatos sobre su vida son muy variados, es imposible dilucidar qué aspectos son reales y cuáles son inventados. Según Manuel Esquivel autor de “Jesús Malverde” delinquía en los Altos de Culiacán durante la primera década del siglo XX. Asaltaba y robaba a hacendados y familias adineradas de la región, entre los que se encontraron los Martínez de Castro, los Tarazonas, los Redo, los De la Rocha o los Fernández, posteriormente repartía el botín entre la gente pobre. Se afirma que la muerte por hambre de sus padres, víctimas de los abusos de los terratenientes, fue lo que le movió a ello. Según la tradición, antes de hacerse al monte, Malverde podría haber sido albañil u obrero en el tendido de vías férreas, también se cree que habría trabajado en la obra del Ferrocarril Occidental de México entre otras. Sus asaltos hicieron que el entonces Gobernador del Estado, el general Francisco Cañedo, compadre de Porfirio Díaz, ofreciera recompensa por su captura. Perseguido por las autoridades, Malverde habría muerto el 3 de mayo de 1909, siendo imposible hasta la fecha saber realmente como es que falleció pues varias versiones apuntan a una supuesta ejecución, una tracción y una muerte por gangrena.
Devoción: La primera capilla que se construyó en honor a Jesús Malverde fue edificada en Culiacán.
Oración a Malverde.
“Hoy ante tu Cruz postrado ¡Oh Malverde mi Señor te pido misericordia y que alivies mi dolor! Tú que moras en la Gloria y estás muy cerca de dios escucha los sufrimientos de este humilde pecador ¡Oh! Malverde milagroso ¡Oh! Malverde mi Señor concédeme este favor y llena mi alma de gozo. Dame salud Señor, dame reposo, dame bienestar y seré dichoso”.
EL CULTO A MALVERDE
En torno a la figura de Malverde se ha desarrollado un culto sincrético que une creencias propias del catolicismo popular y otras que la iglesia católica considera supersticiones. Al no haber sido aceptada su santidad por la Iglesia católica siendo posicionada su figura entre la creencia popular junto con figuras como la Santa Muerte, de los que se pueden también encontrar representaciones junto a las imágenes de Malverde. En general, el culto está fuertemente impregnado por los usos y costumbres del catolicismo tergiversado, siendo objeto de plegarias en busca de su intercesión y se le han atribuido diversos milagros, curaciones y bendiciones, desde devolver una vaca perdida a su dueño hasta la curación del cáncer.
A Malverde se le atribuye especialización diversas advocaciones, la más conocida y controvertida es la protección de las personas dedicadas a la producción o tráfico de drogas; así como la protección de los migrantes que cruzan ilegalmente a Estados Unidos, función que comparte con Juan Soldado, razón por la cual es conocido como «El Santo de los Narcos».
EL MITO
Diversos investigadores afirman que, aunque pueda tener una base real, no existió un Jesús Malverde tal y como narra la leyenda. Esta es la opinión expresada por la historiadora sinaloense Patricia Castro, para quien Malverde es un producto de un pueblo que rechaza la injusta división del trabajo y de sus beneficios. César Güemes afirma en su trabajo Jesús Malverde: de bandido generoso a santo laico, por el que obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez en el 2000, que se trata de un mito popular, parecido a otros sobre bandidos generosos.




