miércoles, septiembre 2, 2026
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PARA FRENAR AL MONSTRUO CHINO

PRIMERA PARTE

El pasado jueves 18 y viernes 19 de marzo, los Estados Unidos y China sostuvieron conversaciones de alto nivel en la ciudad de Anchorage, Alaska. Estas reuniones terminaron con un tono amargo y  pusieron nuevamente en perspectiva la creciente rivalidad entre ambas naciones, complicando los esfuerzos de las dos potencias para derribar barreras y evitar que las tensiones sigan aumentando.

Las reuniones cubrieron una serie de temas que durante el año pasado llevaron las relaciones entre Estados Unidos y China a su punto más inestable en décadas: la represión de China contra Hong Kong, la represión de los musulmanes en Xinjiang, el control de tecnologías críticas, los reclamos de China contra Taiwán y Japón y en el Mar de China Meridional, entre otros.

En esta entrega me centraré en los aspectos económicos y comerciales, primero presentando los indicadores que dan cuenta de la situación económica de China en el arranque de 2021 y posteriormente abordo la situación que guarda el Acuerdo Comercial de Fase Uno, que fue firmado en enero de 2020 entre Estados Unidos y China.

La evolución de China en el arranque de 2021

Las cifras oficiales muestran que la actividad económica china aumentó fuerte en el comparativo del primer bimestre de 2021 respecto de los mismos meses de 2020, cuando dicha nación era azotada por el coronavirus, aunque el panorama se ve ligeramente menos optimista cuando se compara con el desempeño que registraron en el cuarto trimestre de 2020.

Los datos económicos publicados el 15 de marzo por parte de la Oficina Nacional de Estadísticas de China, mostraron que la producción industrial, el consumo, la inversión y las ventas de viviendas en enero y febrero aumentaron más del 30% con respecto al mismo período del 2020, cuando la economía china estaba cerrada en gran medida para contener el coronavirus. Concretamente, tenemos que la producción industrial en el período enero-febrero aumentó 35.1% respecto al año anterior, mientras que las ventas minoristas (un indicador importante del consumo de China), se expandieron 33.8% durante ese mismo período de tiempo.

Por su parte, los volumen de ventas de viviendas, un indicador de la demanda, se dispararon un 143.5% en los dos primeros meses de 2021 respecto al año anterior; mientras que el valor de la inversión inmobiliaria subió 38.3% en el mismo periodo. Aunado a lo anterior, la inversión en activos fijos aumentó 35.0% durante ese período en comparación con el año anterior.

No obstante este buen desempeño, a varios analistas les preocupa que el desempleo urbano en China,  subió al 5.5% en febrero, desde un 5.4% en enero y 5.2% en diciembre.

Lo que todos estos indicadores indican es que la recuperación económica continúa en la segunda economía más grande del mundo, aunque es evidente que ésta se desaceleró un poco a partir de enero, debido a la imposición de nuevos controles a la movilidad para contener una nueva ola de contagios por el virus. Los sectores más afectados fueron el consumo minorista en los restaurantes y en las tiendas

No obstante lo anterior, derivado de la caída anualizada de 6.8% en el PIB chino en el primer trimestre de 2020, es que se espera que en el primer trimestre de 2021 su PIB crezca en 15% o más. Es importante señalar que la economía china solo cayó el primer trimestre de 2020, ya que en el segundo trimestre creció 3.2%, en el tercero lo hizo en 4.9%, mientras que en el cuarto aumentó 6.5%.

Para todo el año 2021, el gobierno chino se ha fijado una meta de crecimiento del PIB relativamente modesta para sus estándares,  siendo ésta de 6% o más. Esto les da oportunidad para ir dejando paulatinamente los estímulos fiscales y así comenzar a controlar el crecimiento de su deuda. Muchos economistas dicen que la economía de China podría crecer un 8% o más en 2021, incluso con políticas fiscales y monetarias más restrictivas.

¿En qué se ha fincado la recuperación de China? Desde que los principales indicadores económicos de China se desplomaron a tasa de doble dígito en el primer trimestre del año pasado, la economía se ha recuperado en gran medida, liderada por la manufactura y las exportaciones. A partir de 2021, la producción de las fábricas de China ha sido impulsada por una fuerte demanda externa y políticas gubernamentales que alentaron a los trabajadores a permanecer en sus lugares de trabajo en lugar de irse a sus casas para la celebración del Año Nuevo Lunar. Esas políticas tuvieron el doble efecto de contener las infecciones e impulsar la producción.

CONTINUA MAÑANA

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