
Los años 60 y 70 del siglo pasado fueron de grandes cambios en la América Latina. La mayoría de los países que la integran supieron los sufrimientos que trae un régimen dictatorial. Hasta la fecha, México ha logrado sortear las dificultades propias del capitalismo, que durante mucho tiempo, se mantuvo atenuado por la aplicación de un sistema de economía mixta, que dio como resultado lo que en economía se conoció mundialmente como “ el milagro mexicano”, a tal grado, que el propio presidente de Francia, un héroe de la segunda guerra mundial, vino expresamente a visitar al presidente de México, para conocer de cerca el funcionamiento del sistema mexicano, en sus manifestaciones económica, política y social.
El grupo financiero que gobierna Estados Unidos veía con preocupación la paz social que disfrutaba nuestro país y las relaciones con los países en vías de desarrollo, con quienes llegó a formar un bloque en el seno de la Organización de las Naciones Unidas. La paridad del peso con el dólar, se mantuvo, la inflación era muy baja y el crecimiento del PIB, llegó a ser muy por encima del cinco por ciento.
El prestigio del gobierno mexicano en el interior del país y en el exterior, le permitió tal confianza, que en un lapso de tiempo corto, obtuvo la organización de los juegos olímpicos en 1968 y el campeonato mundial del fut bol. Todo ello abonó la expresión de un prominente consejero de seguridad nacional de los Estados Unidos, quien recomendó, según la leyenda: “no podemos darnos el lujo de tener un Japón en la frontera”. Esta insinuación, era una orden de ponerle a México la lupa y por consecuencia aplicarle una guerra de baja intensidad.
La comunidad internacional, no fue defraudada, sus atletas recibieron, además de medallas, el cariño del pueblo de México y, el disfrute de su extraordinaria cultura; la población se volcó y abarrotó el Estadio Universitario, los palacios creados para atender a los modernos dioses del deporte y, en las calles de la ciudad capital, el pueblo brindó su cálida ovación a los esforzados atletas.
México incrementó su prestigio de pueblo humanista y solidario, no solamente en el discurso, sino protegiendo a miles de latinoamericanos que sufrieron los horrores de las dictaduras. Nuestro ejército, fiel a su origen y consciente de su misión histórica, se mantuvo de parte de la legalidad. Las instituciones se fortalecieron y los avatares del destino fortificaron las de por sí sólidas instituciones. El gobierno de Díaz Ordaz, cumplió cabalmente el juramento “ cumplir y hacer cumplir la ley” los romanos, tenían una expresión “la ley es dura, pero es la ley”. Las instituciones evolucionaron tal y como lo previó el general Calles en memorable discurso.
Todos amamos a la UNAM y al POLI, son conquistas de un pueblo heroico y esforzado, que trabaja por la satisfacción de que sus hijos, alcancen alturas a las que con su trabajo, impulsan.
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