En tanto que permanezca el mundo, no acabará la fama y la gloria de México-Tenochtitlan

Memoriales de Culhuacán

Cuando los españoles comandados por Hernán Cortés llegaron a la ciudad de México-Tenochtitlan en 1519 quedaron asombrados ante su magnificencia, lo que posteriormente no impidió que la destruyeran. Al arribar los conquistadores la capital mexica tenía ya una larga historia, iniciada cuando, según la tradición, un águila se posó en un nopal que se encontraba en un islote del lago de Texcoco. La mayoría de las fuentes coinciden en que la fundación de la gran urbe se dio en el año de 1325, aunque se difiere en el día preciso, pues algunos afirman que sucedió un 13 de marzo, hay quienes retoman el 18 de julio e incluso el 12 de diciembre.

Los aztecas, posteriormente autonombrados mexicas, salieron, de acuerdo a sus relatos transmitidos de generación en generación, de una isla llamada Aztlán, en lo que hoy es el norte del país, para buscar el lugar en el que debían asentarse definitivamente, de acuerdo a los designios de su dios Huitzilopochtli.

Una vez dejada Aztlán atrás los aztecas peregrinaron alrededor de 200 años por diferentes sitios, estando en ellos por variados lapsos de tiempo. Al establecerse en algunos puntos de la zona lacustre de Texcoco, donde por fin encontrarían el terruño indicado, los ya conocidos como mexicas habrían de sufrir el maltrato de ciertos pueblos avecindados ahí con anterioridad.

Los sacerdotes de este grupo recibieron de Huitzilopochtli la señal que les mostraba el espacio donde debía fundarse la urbe que los albergaría, consistente en un águila parada en una nopalera. El tan ansiado signo enviado por su deidad principal fue visualizado en un islote, por lo que construir su ciudad no sería labor sencilla.

Con ingenio y esfuerzo se erigió Tenochtitlan, palabra náhuatl interpretada generalmente como “Entre las tunas”. El imperio mexica creció de tal manera que a la llegada de los conquistadores españoles eran el pueblo predominante en Mesoamérica, con gran cantidad de comunidades a las que exigían tributo.

Con la caída de Tenochtitlan en 1521, los edificios prehispánicos son derribados y sobre sus ruinas se levantan los inmuebles coloniales. En la actualidad es posible observar vestigios de estructuras mexicas en determinadas áreas de la moderna Ciudad de México, principalmente en el famoso Templo Mayor, a un costado de la Catedral Metropolitana, en pleno centro histórico.

Entre lo que ahí se observa está el Altar Tzompantli, con representaciones de calaveras en sus muros; el Templo Rojo; el Recinto de los Guerreros Águila; el Chac Mool del templo de Tláloc. Además hay diversas esculturas y monolitos que se encuentran resguardados en el Museo del Templo Mayor, en donde se aprecia, por ejemplo, la piedra circular que representa a la diosa Coyolxauhqui y que de acuerdo al mito murió descuartizada por su hermano Huitzilopochtli.

En 1325, posiblemente un 13 de marzo, arrancó la vida del que es hoy uno de los centros urbanos más importantes del mundo. El modesto islote del que nació no sólo aumenta en tamaño sino históricamente con cada día que agrega a su existencia la Ciudad de México.