Quienes se han arrogado el control de las finanzas mundiales, han emprendido acciones eficaces, tendientes a convertir los Estados Nacionales en protectores de su influencia. Los Estados promotores del bienestar social, son agredidos en sus instituciones para volver el estado de cosas, a donde la ley del más fuerte predomine.

El grado de enajenación social es creciente y las sociedades parecen no advertir el peligro que significa perder la cordura, para convertirse en agrupamiento de corderos. Las élites seducidas por el confort que les proporciona la incontenible tecnología, trabajan para disfrutar los nuevos objetos que se ofrecen en el mercado.

Las élites económicas, políticas y religiosas parecen confundidas, bien por una acción concertada, que por efecto del progreso tecnológico, que las sume en el confort, pero al mismo tiempo, les aparta de la vida consciente.

Es conveniente que quienes están a la vanguardia de la sociedad, sean rescatados para la vida consciente, para que el rumbo de la humanidad, transite hacia la evolución de la especie y aparte de su camino la enajenación económica.

La educación debe dejar su aspecto restringido e involucrar a los adultos de todos los deciles, en un proceso de auto reeducación, para que el advenimiento de una sociedad crítica, tenga bases firmes y la sociedad en su conjunto participe en la recomposición del tejido social.

Es conveniente avanzar, estar dispuestos a cambiar lo que sea necesario, pero evitar la imprudencia de suprimir valores fundamentales como la solidaridad y dar paso al egoísmo que niega la parte sustancial del humanismo.

La conducción que ha impuesto el mando financiero mundial, debe ser atemperado por la participación consciente de la ciudadanía organizada, para auto concientizarse de la necesidad de humanizar el funcionamiento de las instituciones. Todas ellas se fundaron para tutelar valores y deben cumplir su función toral, a la sombra de la ética de valores.

El Estado es la institución fundamental. Protegerlo, imperativo para cada ciudadano. Conocer los valores que tutela, objetivo de toda intención educativa. Descubrir los prejuicios que nos hacen agredir las instituciones que le conforman, es imperioso para toda política pública.

La confusión social, producto del tiempo o inducida, es el arma más letal que amenaza a los Estados Nacionales. El Estado, es patrimonio de la sociedad. Su crisis, fruto de la confusión.