La noche del lunes comenzó la primera lluvia intensa del primer semestre del 2018. Después de semanas de tolerar el calor, ahora la ciudadanía debe enfrentar la lluvia. Para algunos leoneses el agua ha representado una situación refrescante, pero para otros es un nuevo reto a vencer.

Así sucede con la gente de colonias como Piletas. Varias de sus calles no están pavimentadas, y calles como la “Litio” están cerca de un riachuelo y una presa, lo que origina nuevas “sorpresas” para la temporada de calor, como lodazales, caminos difíciles de acceder y, en el peor de los casos, inundaciones.

LLOVIZNA

La primera llovizna tras la temporada de calor no fue bien recibida por la señora María Luisa Pérez, con 68 años de edad y habitante de Piletas. La lluvia hizo que la entrada de su casa se inundara, y el frente se llenase de lodo. Durante la mañana del martes, se armó de una pala y una escoba y se dedicó a remover lodo y agua.

“Por desgracia, a la orilla del río esto es normal, y antes era todavía más común. Por suerte, ahora que se han asfaltado calles no es tan común como hacía algunos años”, dice María Luisa, mientras sigue removiendo lodo.

Otra historia en Piletas es la de María Estefanía Frausto y su esposo Rodrigo Ontiveros, quien padece pie diabético, y con los terrenos enlodados, le resulta muy difícil desplazarse en silla de ruedas. “Con esfuerzos”, dice, es como se desplazan rumbo al centro de salud. Ahora sólo les queda esperar las nuevas lloviznas, o el capricho del clima.

Es un hecho que la gran mayoría de los leoneses anhelaban la lluvia, pero ahora que ha llegado, vienen otras preocupaciones que la deshidratación o la escasez del líquido vital.