Debido a mi actividad comercial en el ramo de producción y venta de equipos de bombeo, que ejercí durante muchos años tuve la gran oportunidad de conocer gran parte de todos los estados de la República Mexicana y uno de los estados que visité durante muchos años continuamente fue el estado de Puebla y lógicamente conocí Palmarito Tochoapan, una población que en aquel entonces no era demasiado grande y ahora tiene, según censo, cerca de 27,000 habitantes. Es una comunidad que pertenece al municipio de Quecholac.
Recuerdo la carretera que partía de la ciudad de Puebla y que transité muchísimas veces hasta la ciudad de Tehuacán, atravesando algunas de las ciudades más importantes como Tecamachalco, los Reyes de Juárez, Palmar de Bravo, hasta llegar a Zinacatepec donde conservo gratos recuerdos, pues tuve grandes amigos de gran corazón que me ayudaron en mi trabajo y porque no decirlo a Don Mariano Reyes y Don Raúl Flores que en paz descanse y que habiendo sido el segundo diputado local, tenía una relación muy interesante con todos los agricultores y sistemas de agua potable.
Enumerar el cúmulo de comunidades pequeñas que están situadas alrededor de las ciudades más importantes sería interminable y esas comunidades que yo conocí están conformadas por mujeres y hombres de bien, de gran corazón y de seriedad y honradez en sus tratos comerciales. Hay una característica muy especial en la que se forman sociedades agrícolas integradas en cada comunidad y que pueden ser varias de la misma, por pequeños ejidatarios y algunos pequeños propietarios que se dedican a la actividad agrícola y cada ejidatario puede tener media hectárea, dos o tres como máximo y la sociedad puede ser conformada hasta por 50 personas que aprovechan las bondades del agua de riego de un pozo profundo que ellos mismos distribuyen en sus parcelas. La gran mayoría de estos agricultores producen legumbres y hortalizas y también en la zona de Zinacatepec y Ajalpan hay tierras con altas temperaturas y la gente es sumamente trabajadora de la tierra, al grado de que ellos producen primordialmente elotes de maíz y a veces sacan hasta 3 cosechas al año. La tierra es noble y el agua que hay en el subsuelo es en gran parte agua mineral, la misma que se aprovecha y se comercializa en Tehuacán.
Puedo afirmarles que durante muchos años que conocía varios miles de personas de la zona, la inmensa mayoría es gente buena, honrada y trabajadora. Recuerdo que en la orilla de la carretera con destino a Tacamachalco hay pequeñas industrias donde se construyen carrocerías a la medida de las camionetas y con esas camionetas a su vez en aquellos tiempos recogían diariamente la cosecha del día anterior y salían en la madrugada para llegar a los mercados de la Ciudad de México, cientos de camionetas y pequeños camiones que contribuían al abastecimiento de esa monstruosa Ciudad, la Ciudad de México que todo lo devora. Así era y ha sido durante muchos años la vida en el Estado de Puebla, gente sencilla, de origen indígena y corazón noble.
Cuando veo en las noticias que en ese pueblo querido de Palmarito y en toda la región aledaña hay un nuevo negocio que ha tiene poco tiempo de existir, pero que ha progresado exponencialmente y ahora están siendo aprovechados sus habitantes por bandas criminales que hacen el gran negocio y les hacen participe en menor escala a los habitantes de esa región. Huachicoleros les llaman, que tristeza que esa pacífica y tranquila productora agrícola se haya convertido en territorio de robos constantes de combustibles y mi asombro raya en lo increíble al pensar que esas buenas personas que conocí ahora defienden ese negocio ilícito como si fuera propio y no constituyera un delito. Como me duele ver que intervino el ejército y las fuerzas policiacas estatales y municipales y cortaron la carretera quemando llantas y cuando las fuerzas del orden se acercaron para convencerlos, entablar diálogo y quitar los obstáculos que impedían el paso libre en las carreteras, presentaron cobardemente un frente de mujeres y de niños para que pudieran protegerse los hombres cobardes el objeto era que las fuerzas policiacas no pudieran intervenir y pedían que se fueran rápidamente la Policía y el Ejército para continuar tranquilamente con el robo y venta de combustibles de los oleoductos de PEMEX.
¡Qué tristeza! ¡Qué desilusión! Entender que lo que era un lugar muy diferente se haya convertido en lo que son ahora, perseguidos por la justicia y al intervenir el Ejército, que tampoco está preparado para esas acciones y las fuerzas policiacas del estado y municipales, poco coordinadas y sin un protocolo adecuado, han fracasado al grado de que ahora en un vídeo se presenta a un civil matando a un soldado por la espalda y en otro vídeo varios militares matando despiadadamente a un civil y destruyendo cámaras de vídeo acusatorias. ¡Qué desorden! ¡Qué ignominia! Muchos culpables muertos, familias lastimadas y sobre todo que se ha perdido el espíritu de trabajo y de comportamiento tan especial que tenían los habitantes de esa región de Puebla. Lo que yo viví y lo que ahora me expresan los medios de comunicación nos llenan a muchos mexicanos y a mí especialmente de una honda tristeza.
¿Pero qué va a hacer el gobierno Federal, Estatal y Municipal? Hay un desconcierto generalizado, unos condenando al ejército y otros a las bandas criminales y muertos de risa los que están ganando sumas multimillonarias con la venta de combustible, sacrificando el honor y el patrimonio de gente inocente que antes tenía otra actividad.
Por lo pronto la Procuraduría General de la República se va a hacer cargo por la importancia de este caso y la gravedad de los hechos y podemos decir que el secretario de la Defensa Nacional, el General Cienfuegos, declaró en Tijuana, donde se encontraba en una actividad propia de su cargo, que la responsabilidad de estos hechos recae principalmente en la ineficiencia de las policías municipales y estatales ya que el ejército está para apoyar a esos cuerpos policiacos, pero no tiene tareas determinadas para detener o enjuiciar a los que cometen estos delitos, y nos preguntamos ¿Las autoridades estatales desde hace muchos años no han sabido profesionalizar a sus elementos y responsabilidad directa de ellos mismos ya que no existe, y si existe no funciona, un programa estatal de seguridad para evitar el estallido tan grave de estos últimos acontecimientos?
La falta de atención a los cuerpos de seguridad correspondientes y la impunidad son señalados gravemente por los habitantes, principalmente de Puebla y nos preguntamos ¿Qué plan se va a seguir?, porque se requiere un programa nacional para terminar con esta lacra tan grande que inunda no solamente a 27 municipios del estado de Puebla, sino también en Hidalgo, Veracruz, Tabasco, aquí mismo en Guanajuato, Oaxaca y muchos más donde hay un robo descarado y un tráfico de venta al menudeo y mayoreo de todo tipo de combustibles? ¿Es necesario que haya muchos muertos, más heridos y un estado de derecho roto? Hasta este momento todo es confusión y falta de planeación y sobre todo actuar conforme a la ley. DEFINITIVAMENTE ESTO NO SE PUEDE PERMITIR, SE TIENE QUE TERMINAR DE LA MANERA MÁS ADECUADA Y SIN SACRIFICIO DE VIDAS HUMANAS. Hay quienes afirman que tras estos robos están coludidos exempleados y empleados de PEMEX, con la complacencia de los dirigentes de la paraestatal. También se habla que es una campaña de desprestigio político y como yo no tengo corte partidista ni entiendo de esas cosas me es muy difícil entender en qué sentido quieren perjudicar y que consecuencias puedan dañar uno o varios candidatos o varios partidos políticos.
Las cifras son elocuentes en estos últimos años o meses, como lo queramos ver, se han robado combustibles más de 35,000 millones de pesos. Por supuesto que no es una cifra menor y a eso habrá que agregarle también el costo de los trabajos que significa que bomberos y elementos de PEMEX vayan a apagar las explosiones que diariamente ocurren en todos estos estados y lo más grave, ¿Cuántas personas han fallecido debido a estos sucesos en todos los estados? ¿Cuántos detenidos, procesados y sentenciados por estos ilícitos comparativamente con la gravedad del caso existen? Es ridículo, parece que a nadie le importa y se vive alegremente del robo y de la impunidad.
Me dirijo con todo respeto a los tres órdenes de gobierno, a la misma población que es cómplice con estos delincuentes para que hagan un esfuerzo para terminar con este flagelo tan grave que estamos padeciendo todos los mexicanos. Es urgente tomar acciones inmediatas.
Atentamente
Ing. Pedro Medina Hurtado