“La contaminación no es nada más que el producto de la inconsciencia del hombre con respecto al uso de recursos”.

Cada vez es más considerable la contaminación que padecemos en todo el mundo sin que se vean soluciones a corto o largo plazo para este problema de dimensiones mayúsculas. Lo cierto es, que el aire que respiramos día a día está más viciado, los ríos más sucios, tenemos menos árboles y más basura, a lo que se suman un sinfín de situaciones terribles que hemos propiciado los seres humanos en perjuicio de este planeta.

La dependencia que tenemos del petróleo es tremenda, escasea la gasolina y todo comienza a complicarse hasta llegar a convertirse en ciertos momentos y lugares en un verdadero caos. El desprecio que se ha hecho de las llamadas energías alternativas es notable, si el hombre se ha posado en la superficie lunar cómo no va a poder hacer que un automóvil se mueva con energía solar de forma eficiente. Claro que eso es un hecho, pero mientras las grandes compañías internacionales se sigan nutriendo del dinero generado por los combustibles fósiles, los proyectos para usar otro tipo de energías seguirán siendo desdeñados y carentes de un impulso real.

Muchos ciudadanos tampoco colaboran en lo que se refiere a cuidar el medio ambiente. En la vida cotidiana es común observar gente tirando todo tipo de envolturas en las calles, algo incomprensible cuando lo hacen teniendo un bote de basura a dos metros de ellos, cuestión de educación, de la formación que les dieron en sus hogares. La irresponsabilidad y la corrupción en alguna instancia están presentes en cada vehículo que circula arrojando cualquier cantidad de humo contaminante, pues se supone que no deben transitar así al estar sujetos a aprobar una verificación.

El calentamiento global, el desgaste en la capa de ozono, la extinción de especies vegetales y animales, son sólo algunos de los lamentables resultados cosechados por la humanidad. Nos estamos acabando el planeta, sabemos que en gran parte es debido a la contaminación ocasionada por los derivados del petróleo, no obstante continúa el empecinamiento de seguir usándolo sin voltear a ver las energías que nos permitirían tener una mejor calidad de vida al, por ejemplo, respirar mejor aire y no las natas de smog que tenemos ahora cubriendo las ciudades.

Ya desde varias décadas atrás diversas personalidades del ámbito científico nos han advertido que el petróleo se agota aceleradamente, llegando el tiempo en que no habrá más. Por ese solo hecho debería existir mayor respaldo a las investigaciones serias sobre las también llamadas energías sustentables.

Hay naciones que se han puesto a la delantera en el uso de energías sustentables y sus poblaciones gozan de una mejor calidad de vida. La eólica, la solar, la mareomotriz, etc., son solamente algunos ejemplos de los tipos de energía que el ser humano puede utilizar para satisfacer sus necesidades sin dañar el medio ambiente.

Actualmente nuestra dependencia del petróleo es tremenda, así lo ha sido desde hace muchas décadas en esta redonda Tierra, sin embargo, ya sea por conciencia o por estricta necesidad, habrá que darle un impulso fuerte y definitivo a energías más amigables con nuestro hogar común, esperemos que todavía estemos a tiempo de salvarlo.


GERARDO PIEDRA