Mucho antes de las cámaras digitales con memoria suficiente para guardar miles de fotos, de las apps, las laptops y los teléfonos inteligentes, los periódicos necesitaban de inmensos equipos, cuartos oscuros para revelar fotografías y computadoras que sólo proyectaban el color verde y negro.

Todo este registro puede contemplarse en el museo ubicado en el interior del periódico El Heraldo de León, que hoy cumple 61 años. Para visitar el museo, es necesario hacerlo con previa autorización de las autoridades del medio informativo.

RECORRIDO

El recorrido de piezas que hoy en día son propias de museo, comienza con un linotipo Ludlow, popular durante la década de los cincuenta y sesenta. Se trataba de máquinas inventadas desde finales del siglo XIX que ayudaban a mecanizar los procesos para la composición de un texto impreso. Fue incuestionable lo mucho que la linotipia ayudó a agilizar los procesos de producción de los textos impresos.

Hoy en día es muy habitual bajar las fotografías directamente del teléfono celular, pero no siempre fue así. Eran necesarias máquinas Fairchaild, que procesaban las fotografías para luego pasarlas a una hoja de plástico por medio de agujas calientes. Esto ocurría durante la década de los cincuenta y sesenta. Posteriormente, en los setenta, eran necesarias las Cámaras Chemco, que instalaban las diapositivas y separaban los colores.

Hoy en día, toda la información llega a todos en cuestión de segundos, gracias a las redes sociales e internet, pero en los años cincuenta, sesenta y setenta, eran necesarios los teletipos, donde eran recibidas las noticias nacionales e internacionales de diferentes agencias.

De la misma forma, era necesaria toda una maquinaria para realizar las cabezas, o títulos, de los anuncios. Con el paso de los años, la tecnología fue ganando terreno. A inicios de los noventa, la ampliadora Omega proyectaba la imagen del negativo para ser impresa en papel fotográfico.